- Peligrosa banda ataca a familia
cuando de noche buscaban agua en el Barrio Hialeah - Calvario por vital líquido los expuso a la violencia de la pandilla “Los Machillos”
Noel Hernández [email protected]
“A consecuencia del agua agredieron a mis hijos”, denunció Pablo Enriques Masís, dirigente comunal de la segunda etapa del Barrio Hialeah.
Dos de los hijos de Masís fueron apuñalados cuando rescataban a otro de sus hermanos, agredido al momento de acarrear agua a las ocho de la noche del Viernes Santo recién pasado.
El desabastecimiento del vital líquido en este sector de la capital es considerado un problema grave para sus habitantes, puesto que al acarrear agua a altas horas de la noche e incluso en horas del día se exponen al peligro ante la banda de “Los Machillos”.
Actualmente el agua llega sólo a algunos sectores de la etapa uno de Hialeah, mientras que en la etapa dos no llega, por lo que los pobladores tienen que buscar cómo acarrearla para abastecerse.
Las consecuencias de ese Viernes Santo también cayeron sobre Masís y su esposa quienes fueron golpeados por la banda de “Los Machillos”, compuesta por miembros de una familia de Hialeah, denunciaron algunos vecinos.
EXIGEN SEGURIDAD A LA POLICÍA
Masís, señaló que al día siguiente introdujo la denuncia de lo acontecido en la Estación Tres de la Policía Nacional y pesar que las autoridades policiales detuvieron a tres de los involucrados en las agresiones, éstos quedaron libres la tarde de ayer, así lo confirmaron algunos vecinos.
“La Comunidad está haciendo un llamado para que la Policía detenga a esta banda, que se dedica a vender drogas, o si no la comunidad estará dispuesta a sacar a esta gente del barrio a como sea”, expresó.
VIVEN “VÍA CRUCIS” POR EL AGUA
En otros asentamientos y barrios como el Augusto César Sandino y el René Polanco, los pobladores tuvieron que resignarse a vivir el “Vía Crucis” de todos los días, levantarse de madrugada o acarrear agua desde otros sectores para garantizarse un poco del líquido vital.
Para Margarita Avilés, del barrio Augusto C. Sandino, la Semana Santa transcurrió con el mismo problema de siempre: la falta de agua.
“El agua viene esporádicamente, no viene muy seguido y si viene es a altas horas de la noche. Durante la Semana Santa no hubo agua hasta el miércoles, el jueves y viernes hubo, pero el sábado y el domingo volvió a desaparecer”, comentó.
Por su parte Rita Estrada, habitante del Barrio René Polanco, manifestó que en este sector los habitantes tienen que recoger agua desde tempranas horas de la madrugada o acarrearla desde otros sectores cercanos.
“Aquí es perenne el montón de gente que pasa con sus carretones, todos van a traer agua a otros lados porque hay semanas que no viene del todo”, relató.
Según las autoridades de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), la única afectación que ocurrió durante la Semana Santa fue la suspensión del servicio, el pasado miércoles, en 26 sectores de la capital debido a mantenimiento eléctrico en el campo de pozos Managua Uno, en el resto de sectores, como los asentamientos, estos problemas son comunes.