- Pochomil y Masachapa repletos, pero vendedores dicen que les fue mal
Gabriela Roa [email protected]
El sol comienza a ocultarse en las costas de Pochomil. En la orilla una señora se baña de agua con arena. Su esposo la acompaña con el mismo amor de hace 30 años.
Sandra Bermúdez, a sus 50 años de edad, llegó a Pochomil desde el Sábado de Ramos y no se marchará sino hasta hoy, después de haber disfrutado de una Semana Santa completa en el mar.
En su humilde casita que construyó con esfuerzo, predominó la ley que donde caben dos caben tres y así sucesivamente, para recibir a cuantos parientes y amigos llegaran a visitarla.
Recordó cómo antes de tener su casita visitaba las casas de sus familiares, amigos o acampaba en un río cargando hasta la leche de sus cuatro hijos pequeños en ese entonces, pero nunca se quedaba en casa en esta temporada.
MANAGUA QUEDÓ ABANDONADA
Así las calles de Managua y de las principales ciudades del país lucieron vacías esta Semana Santa, porque los nicaragüenses se desbordaron a los principales balnearios del país con el poco dinero o comida que pudieran llevar.
Pochomil, Masachapa, Poneloya, La Boquita, San Jorge, San Juan del Sur, así como las costas del Caribe y los ríos estuvieron muy visitados en estos días.
Los vendedores de Pochomil y Masachapa comentaron cómo las ventas estuvieron bajas durante la Semana Mayor, porque los veraneantes en su mayoría cargan su comida o se aprietan el estómago para consumir poco, dormir a la intemperie pero sin privarse de disfrutar del sol y la playa.
LOS AVENTUREROS
Los más atrevidos y aventureros se montaban en las lanchas de los pescadores, que este año realizaron paseos a cinco córdobas por persona en Masachapa.
Las lanchas salían con grupos de 10 a 14 personas por un período de unos 15 minutos, incluso sin los suficientes salvavidas para casos de emergencia.
Grupos de socorristas de la Cruz Roja y de Policías se mantuvieron atentos ante cualquier eventualidad, con la satisfacción que esta semana tuvieron menos trabajo que las anteriores.
En Pochomil, que es una de las playas más concurridas por los capitalinos, no se reportó ningún ahogado, lo que demuestra según los socorristas que los veraneantes están tomando un poco más de conciencia en acatar las recomendaciones de las autoridades.
El menú de la semana fue el pescado frito desde 20 córdobas hasta 150 córdobas, según el tamaño y el establecimiento, además de los cócteles, sopa marinera, camarones, langosta, entre otros platos.
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