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BUENOS AIRES-. Eduardo Duhalde cumple el hoy tres meses desde que el Congreso lo designó presidente de la Argentina, sin haber podido concretar buena parte de los optimistas anuncios que formuló al prestar juramento.
“Me paso todo el día atajando tiros penales”, declaró recientemente a la prensa, ante el cúmulo de dificultades económicas, financieras y sociales que se descargan sobre su gobierno, en la peor crisis experimentada por la Argentina en su historia.
Pero aunque las complicaciones que debe enfrentar son formidables, Duhalde, un abogado de 60 años, parece estar defraudando a quienes esperaban de él otro desempeño por considerarlo un político hábil y experimentado.
En su larga carrera política, que lo consagró como indiscutido caudillo peronista de la provincia de Buenos Aires, Duhalde fue sucesivamente alcalde de su municipio, diputado nacional, vicepresidente de la nación, dos veces gobernador de su provincia y finalmente senador.
Duhalde ha provocado malestar por hacer afirmaciones que son a menudo desmentidas poco después por la realidad o por el propio presidente.
Se asegura que algunos “asesores de imagen” le han aconsejado mantenerse permanentemente en las primeras planas de los medios de difusión, aunque incurra en contradicciones. En los últimos dos meses el presidente se ha sometido a un reportaje por Radio Nacional tres veces por semana, en los que formula toda clase de anuncios y anticipos.
Muchos de esos anticipos, aseguran en medios gubernamentales, le quitan el sueño a ministros y asesores que deben luego salir a explicarlos e interpretarlos.
Los signos de reactivación son hasta ahora muy tenues y aislados. En cambio abundan los datos oficiales que confirman un deterioro sostenido en los índices de desempleo y pobreza, junto con caídas en los niveles de actividad en la industria y el comercio.
Duhalde debe completar su mandato el 10 de diciembre del 2003 y ya convocó a elecciones para el 14 de septiembre del año próximo.
ALGUNAS CONTRADICCIONES
En su discurso inaugural, Duhalde prometió devolver los incautados depósitos bancarios de los ahorristas en la moneda pactada, sean dólares o pesos. Pero semanas después debió reconocer que la restitución en dólares resultaba imposible, al menos en un futuro mediato.
-Duhalde también dijo que se proponía concertar una alianza con los sectores de la producción, relegados en favor de los grupos financieros por los gobiernos anteriores que buscaron implementar drásticas reformas económicas. Pero Duhalde finalmente permitió a los bancos y a las grandes empresas “pesificar” sus obligaciones en dólares a una tasa sumamente favorable.
-Prometió que pagarán el grueso de la actual crisis económica los sectores empresariales y exportadores, pero sus anuncios de imponer retenciones o impuestos a las exportaciones quedan luego en suspenso o sometidos a modificaciones.
-Quizás su declaración más sorprendente: que la recesión que comenzó en 1998 finalizará a corto plazo y que él se propone festejar la reactivación económica el 9 de julio, en el aniversario de la declaración de la independencia argentina.