Mario Fuentes, productor de tabaco.

Productores de tabaco reclaman por precios

María Antonia López [email protected] Condega, Estelí-. Los pequeños productores de hoja de tabaco en el país no pueden abrir su propio mercado, pues dicen no tener la capacidad económica suficiente para la instalación de plantas procesadoras y fabricar puros. Mario Fuentes, productor de tabaco en el municipio de Condega, Estelí, ubicado a unos 160 kilómetros […]

María Antonia López [email protected]

Condega, Estelí-. Los pequeños productores de hoja de tabaco en el país no pueden abrir su propio mercado, pues dicen no tener la capacidad económica suficiente para la instalación de plantas procesadoras y fabricar puros.

Mario Fuentes, productor de tabaco en el municipio de Condega, Estelí, ubicado a unos 160 kilómetros al norte de Managua, señaló que si bien han aumentado la producción este año con respecto al anterior, las posibilidades de montar una industria propia de quienes cultivan el tabaco, les ha resultado muy difícil.

Señaló que han buscado financiamiento con los bancos, pero los intereses son muy altos, dijo que tampoco lo logran a través de organismos no gubernamentales debido a que hay una fuerte oposición mundial al tabaquismo y por ende no les dan crédito.

Una buena parte de los productores que antes pertenecían a la Empresa Tabacalera Industrial Nicaragüense Sociedad Anónima (Tainsa), organizada por el gobierno, se desmembró para conformar colectivos individuales y pequeñas cooperativas que trabajan con financiamiento de precosecha entregado por inversionistas cubanos que tienen presencia en el país desde hace más de 40 años y hoy en día son los propietarios de las industrias fabricantes de puros.Estos empresarios hacen contratos de compra-venta con los productores para financiar la cosecha, una vez que la sacan deben entregarla a las industrias, de eso depende el margen de ganancia que obtienen.

Los productores perciben 150 dólares por quintal de hoja de tabaco sano y 120 dólares cuando la hoja está rota. Lo ideal según Fuentes, es que pudieran obtener precios de 170 y 140 dólares respectivamente.

Dijo que años atrás la inversión por manzana era de 1,600 dólares, ahora gastan 2,000 dólares. Para superar esta situación han logrado acordar pequeños movimientos de precios con los compradores.

SIN AGUA

Pero no solamente tienen que esperar una oportunidad para comercializar directamente el producto con mayor valor agregado, sino hacer frente al desabastecimiento de agua en la plantación, situación que les obligó además a reducir el área de siembra.

El productor explicó que el desborde del río Estelí en octubre de 1998, cuando el huracán Mitch se estacionó en el Caribe nicaragüense, tumbó los árboles de la ribera, a consecuencia de ello en el actual verano la vertiente se ha secado. Pero también muchas tierras dedicadas al cultivo del tabaco, se perdieron y por esos años las áreas de siembra se redujeron.

“Tuvimos que establecer un acuerdo con el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y la Alcaldía, para que nos dejen regar por la noche, y no consumir más agua, sino cumplimos nos pueden multar”, detalló.

Insistió en que la actividad tabacalera es una de las más importantes del municipio actualmente, por cuanto un matadero que existía cerró operaciones y la tenería ha reducido su capacidad de trabajo, de tal manera que una buena parte de la población se dedica a las labores del tabaco, empleo generado por la siembra de al menos 250 manzanas.

DEL CAMPO A LA INDUSTRIA

Las hojas de tabaco son cortadas en los plantíos y colocadas en sacos o cajas para ser trasladadas a los galerones cercanos

-Una vez allí las hojas son distribuidas a varias mujeres que se dedican a la labor de ensarte

-Mediante una aguja grande e hilo de nylon las mujeres van haciendo una especie de tejido en una vara de árbol denominada cuje, separando las hojas buenas de las rotas hasta completar 56

-Cuando la vara está llena, los hombres suben hasta la parte más alta del galerón para ponerlas en fila

-Allí se espera a que sequen y colocarlas en fardos para ser trasladadas a la preindustria donde pasan un proceso de curación de seis meses esperando que la misma se fermente para que sean convertidas en puros de exportación  

Economía

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