Tim Salmon de Anaheim se barre en la goma en una jugada apretada con el receptor Sandy Alomar de Chicago.

Serafines tras una sorpresa

Eric NúñezAP Sin gran fanfarria, los Serafines se presentan como el equipo capaz de dar la gran sorpresa en el Oeste de la Liga Americana, una división que promete sacar chispas en el 2002. Los Serafines no tendrán estrellas de la talla de un Alex Rodríguez, pitchers del calibre de un Tim Hudson o el […]

Eric NúñezAP

Sin gran fanfarria, los Serafines se presentan como el equipo capaz de dar la gran sorpresa en el Oeste de la Liga Americana, una división que promete sacar chispas en el 2002.

Los Serafines no tendrán estrellas de la talla de un Alex Rodríguez, pitchers del calibre de un Tim Hudson o el vértigo de un Ichiro Susuki, pero ésta es una novena que luce fuerte en todos los renglones.

Faltando a su costumbre, la gerencia del equipo esta vez decidió invertir más en su nómina, incorporando a los veteranos derechos Aaron Sele (15-5 y 3.60 de efectividad con los Marineros en el 2001), y Kevin Appier (11-10, 3.57 con los Mets).

Ambos se unen a una rotación que ya ostentaba el trío conformado por el derecho dominicano Ramón Ortiz (13-11, 4.36), uno de los brazos más prometedores de las grandes ligas, y los zurdos Jarrod Washburn (11-10, 3.77) y Scott Schoeneweis (10-11, 5.08).

Por si esto fuera poco, los Serafines cuentan con el eficaz cerrador Troy Percival, quien se apuntó 39 rescates, respaldado en el bullpen por gente como Dennis Cook, Al Levine y Ben Weber.

Así, de buenas a primeras, los Serafines tienen un cuerpo de lanzadores que se equipara al de los Atléticos y Marineros.

Por supuesto, todo el pitcheo del mundo servirá de muy poco si los bates se quedan congelados.

El peso ofensivo del equipo ha recaído en Troy Glaus (.250, 41 jonrones, 108 remolcadas), quien es señalado por muchos como el antesalista más completo de las grandes ligas. Otra pieza fundamental es el jardinero izquierdo Garret Anderson (.289, 28, 123).

Glaus compiló su segunda campaña consecutiva con más de 40 batazos de vuelta completa y 100 impulsadas, pero su promedio bajó pronunciadamente, de .284 a .250. El fuerte de Glaus, no obstante, es conectar jonrones al por mayor.

También es imperioso que Tim Salmon y Darrin Erstad recobren el paso tras un bajón en el 2001.

Los números del jardinero derecho Salmon bajaron de 34 jonrones y 97 remolcadas a 17 y 49, mientras que el promedio del guardabosques central Erstad descendió de .355 a .258.

Si los cuatro cumplen a cabalidad con las expectativas, nadie en Anaheim se acordará del inicialista Mo Vaugh, quien fue enviado a los Mets a cambio de Appier.  

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