- Vicente Padilla, una esperanza
Eric NúñezAP
Dotados con una gran dosis de paciencia, los Filis están viendo florecer una notable camada de prospectos, sin tener que invertir cuantiosas sumas de dinero en gente de renombre.
La temporada pasada, y contra todo pronóstico, Scott Rolen, el venezolano Bobby Abreu, Pat Burrell y otros tuvieron a los Filis metidos en la pelea por el título de la división del Este de la Nacional hasta la última semana.
Siguiendo ese patrón, los Filis deberían estar otra vez entre los favoritos, aunque hay varios factores que conspiran en contra.
Los Bravos y Mets, sus adversarios de división, se han reforzado como nunca, mientras que Filadelfia apenas si hizo retoques a su nómina.
La rotación luce con varios tornillos sueltos y reina un enrarecido ambiente de tensión entre el antesalista Rolen y el dirigente Larry Bowa, que amenaza con socavar la unidad del equipo.
Rolen (.289, 25 jonrones y 107 remolcadas) rechazó durante el receso invernal una oferta de extensión de contrato, y no ha ocultado su deseo de probar suerte en el mercado de agentes libre.
Bowa, a quien le fue de maravillas en su primer año como piloto, es un hombre temperamental que no se anda con rodeos y casi ni le dirige la palabra a Rolen.
Tampoco por esto se puede menospreciar a los Filis de buenas a primeras. En la recta final del 2001, los Filis adolecieron de ciertas falencias a la ofensiva, que creen podrán conjurar con el regreso del receptor Mike Lieberthal y años más productivos de gente como Doug Glanville y Travis Lee.
Calladamente, el guardabosques derecho Abreu (.289, 31 jonrones, 110 impulsadas, 48 dobles y 36 bases robadas en el 2001) se ha constituido en uno de los bateadores más explosivos en las grandes ligas.
El equipo cuenta con un trío de jardineros de cartel. El izquierdo Burrell bateó para .258, 27 jonrones y 89 remolcadas, mientras que el central Doug Glanville ligó para .262, 14 cuadrangulares y 28 bases robadas.
De ambos se espera más. Burrell, por un lado, tiene que reducir significativamente los 162 ponches que encajó y Glanville debe embasarse más si quiere seguir entre los primeros del orden al bate.
El intermedista Marlon Anderson (.293, 11, 61) y el torpedero Jimmy Rollins (.274, con 97 anotadas, 12 triples y 46 bases robadas) formaron una mancuerna sensacional en el cuadro interior en el que los Filis cometieron 96 errores, la cifra más baja en la historia de la franquicia.
El inicialista Travis Lee (.258, 20, 90) comenzó con fuerza el año, pero se desinfló tras la pausa del juego de las estrellas, en el cual su promedio se desplomó a .233 y apenas conectó seis jonrones.
Los Filis iniciarán el año sintiendo la ausencia del utility venezolano Tomás (.304 y 19 remolcadas en 135 viajes al plato), quien estará inactivo entre tres y seis semanas, debido a un esguince en la rodilla izquierda.
CARENTE DE ASES
El nicaragüense Vicente Padilla (3-1, 4.24, como relevista) ha sido la sorpresa de la primavera. Con una efectividad de 1.13, prácticamente se ha ganado el lugar restante.
El derecho Robert Person (15-7 y 4.19 de efectividad) estaba señalado para ser el primer abridor, pero eso quedó en veremos ante su flojo desempeño en la pretemporada.
El zurdo Randy Wolf (10-11, 3.70) y el diestro Terry Adams (12-8, 4.33) parecían tener asegurada la titularidad. Adams vino a Filadelfia como parte canje que trasladó a los Dodgers al zurdo venezolano Omar Daal. El prospecto Brandon Duckworth (3-2, 3.52, en 11 salidas) asomaba como el cuarto abridor.
El bullpen es un punto fuerte. El dominicano José Mesa (42 rescates, 21 de ellos en fila, y 2.34 de efectividad, el quinto mejor entre los relevistas de la liga) silenció a sus detractores estableciéndose como cerrador.