Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/LEÓ[email protected]
Una ceremonia que se efectuará el Viernes Santo, por los miembros de la Hermandad del Santo Entierro de Sutiaba, sucesores de las “Cofradías” del barrio indígena, que comienza con el Vía Crucis y prosigue con la crucifixión de Jesús, el descendimiento y el Santo Entierro, es un ritual que encierra el esplendor de la Semana Santa, en León.
A las seis de la mañana del Viernes Santo el Vía Crucis penitencial saldrá del Banic Sutiaba, hacia el tope de las alfombras.
A las once de la mañana del Viernes Santo, la imagen es llevada en procesión penitencial al templo San Juan Bautista, en Sutiaba, y a la una de la tarde monseñor Ricardo Juárez ofrece el oficio litúrgico. Mientras la imagen, tras ser cambiada de vestiduras, es ocultada en un cofre de manera inadvertida para los fieles.
Luego se le prende de la cruz por tres horas y el descendimiento se produce a las cinco de la tarde, cuando Monseñor Juárez dice el sermón. Al ser bajada de la cruz, la imagen es recibida por el presidente de la Hermandad del Santo Entierro, Luis Ordóñez Berríos, que la deposita con ayuda de otros miembros, en el sepulcro de madera tallada.
En hombros de la Asociación de Cargadores del Santo Entierro sale la procesión a las seis de la tarde para hacer su recorrido de 36 cuadras por el barrio indígena. Luego la cargan los miembros de la hermandad en el tope de las alfombras y la llevan diez cuadras, hasta la esquina del “Tamarindón”, donde la recibe el pueblo hasta llevarla a su templo a las doce de la noche.
Arcos de coco, de palmera, de limonarios, de corozos, en las esquinas o puertas de las casas adornan las calles del recorrido. La procesión es acompañada al menos de unas mil antorchas encendidas.
LAS ALFOMBRAS: ARTE Y RELIGIOSIDAD
Una de las características que llama la atención por su atractivo, son las bellas alfombras pasionarias que los sutiabas elaboran para el paso de la procesión, en diez cuadras que son recorridas por la Hermandad del Santo Entierro que carga el sepulcro.
Aserrín pintado con colores llamativos y decoraciones con imágenes bíblicas dan un toque artístico a las calles, donde se manifiesta el arte y originalidad del pueblo indígena de Sutiaba.
Este año las alfombras adornaron algunas de las calles donde pasó la procesión de San Benito de Palermo, que constituye junto a la procesión del Santo Entierro de Sutiaba, la mayor expresión de fe y religiosidad.