El Papa Juan Pablo II condenó los abusos sexuales cometidos por miembros del prelado y dijo que esos sacerdotes sucumbieron “a las formas más odiosas del misterio de la maldad”.

Víctimas de abusos sexuales se organizan

Formarán en Canadá comité de los niños que supuestamente fueron abusados en centros religiosos AFP CANADÁ.- Cientos de ex internos de establecimientos religiosos de Québec (Canadá, centro) buscan resarcimiento por abusos sexuales de los que dicen haber sido víctimas en los años 50 y 60, cuando el catolicismo dominaba la sociedad de ese distrito. Algunos […]

  • Formarán en Canadá comité de los niños que supuestamente fueron abusados en centros religiosos

AFP

CANADÁ.- Cientos de ex internos de establecimientos religiosos de Québec (Canadá, centro) buscan resarcimiento por abusos sexuales de los que dicen haber sido víctimas en los años 50 y 60, cuando el catolicismo dominaba la sociedad de ese distrito.

Algunos se baten hace años sin lograr hacerse escuchar. Para ellos, que ahora tienen entre 50 y 70 años de edad, el silencio y la indiferencia de las autoridades ha durado demasiado.

Gracias a la asistencia del movimiento Justicia en Acción, los damnificados acaban de crear el “comité de los niños víctimas de abusos sexuales y físicos en los establecimientos quebequenses”.

Su objetivo: lanzar una verdadera caza a los pedófilos que según ellos cometían abusos sexuales y físicos en toda una serie de establecimientos pertenecientes a comunidades religiosas.

“Varios agresores están muertos, y otros son difíciles de rastrear”, deplora Yves Manseau, responsable del movimiento. “Pero las víctimas, ellas, todavía están acá y deben obtener un resarcimiento”.

La serie de querellas judiciales comenzará este jueves ante un tribunal de Montreal, con una denuncia de Hervé Bertrand por agresión sexual. Este hombre es lo que en Québec se denomina “un huérfano de Duplessis” —nombre del primer ministro de la provincia en ese entonces—, un niño abandonado que fue internado por la fuerza en un hospital psiquiátrico.

Luego de años de negociaciones, el gobierno de Québec intentó cerrar el caso ofreciendo a cada uno de los cerca de 1,500 huérfanos unos 25,000 dólares canadienses (17,000 dólares), a condición de renunciar a cualquier querella judicial.

Hervé Bertrand decidió rehusar ese dinero, porque permitiría al gobierno y a las autoridades religiosas ocultar el capítulo de las agresiones sexuales.

“Las hermanas iban a misa todo el día, y mientras ellas cantaban sus plegarias, a mí me violaba un instructor en una celda, donde me ataba con una camisa de fuerza”, afirma este ex interno de la localidad de Mont-Providence, en Montreal.  

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