Juan ZamoranoAP
MESA.- A Samuel Sosa no le gusta que le hablen de Barry Bonds y su hazaña de jonrones el año pasado, pero el astro dominicano sueña con tener otra temporada “saludable y productiva” y, de repente, ir a la caza del récord del toletero de los Gigantes.
Sin que se diera aún el grito de “Play ball” de la campaña del 2002, Sosa y Bonds escenificaron un encontrón verbal en la pretemporada primaveral que ya fue superado, pero que podría ser un aviso de una nueva batalla de poderosos toleteros en la Liga Nacional.
Esta vez no sería Sosa vs Mark McGwire, sino Sosa vs Bonds.
“Mi anhelo es arrancar la temporada saludable y siempre, siempre, con el objetivo de ayudar a los Cachorros”, dijo Sosa, luego de un partido de exhibición ante Colorado el sábado. “Si tengo salud y Dios me ayuda, los números, las carreras, los jonrones llegarán en su momento. Es así tan sencillo”.
¿Dispuesto a ir por el récord de 73 jonrones de Bonds?
Sosa se incomodó; se movió un poco de su asiento en la casa club de los Cachorros, y dijo: “Sólo Dios sabrá si eso puede suceder. Si tengo nuevamente la suerte de tener otra temporada completa, sin lesiones, los números van a llegar”.
Sosa había comentado semanas antes que Bonds le había expresado su deseo de que él fuese el jugador que rompa su récord, pero el jardinero de los Gigantes señaló después que el dominicano había “hablado más de la cuenta”. Agregó que no le importaba qué jugador fulminara su marca.
Lo que pareció una conversación tranquila y jocosa tomó ribetes de rivalidad.
“Yo pensé que él era una buena persona”, dijo Sosa. “Pienso que es infantil, para ser sincero”, le respondió Bonds.
Pero, al parecer, ambos jugadores limaron asperezas en un encuentro imprevisto registrado la semana en un restaurante en Scottsdale, donde San Francisco tiene su campo de entrenamiento, según se informó.
Sosa dijo que eso “no le hace bien al béisbol”. “Barry tratará de ayudar a su equipo. Yo al mío”, agregó.
Todos esperan, embargo, un interesante duelo de maderos, como aquella memorable batalla entre Sosa y McGwire en 1999. McGwire se retiró el año pasado.
“Echaremos de menos a Mark”, dijo Sosa. “Fue un extraordinario bateador que hizo vibrar por buen rato a los aficionados del béisbol”.
Sosa, de 33 años, dijo que avizora una temporada más promisoria para los Cachorros, sobre todo por la incorporación de su compatriota Moisés Alou, quien llegó procedente de los Astros.
Sosa, Alou (.331, 27 jonrones y 108 carreras impulsadas) y el inicialista Fred McGriff (.282, 12, 41), formarán una temible tripleta ofensiva.
EL BIG SHOW
Sosa acumuló promedio de .328, con 64 jonrones y 160 carreras impulsadas, superando su campaña del 2000, en que conectó 50 bambinazos, con 138 remolques.
Sosa no tuvo el año pasado la distracción o preocupación del 2000, en que su situación contractual fue un dolor de cabeza.
El dominicano alcanzó a comienzos del 2001 un contrato por cuatro años y 72 millones de dólares con Chicago.
“Sammy estuvo muy concentrado y sólido, como es común en él, la temporada pasada”, comentó el coach puertorriqueño Santos Alomar.
“El sigue animadísimo, fuerte y con las energías para protagonizar otra campaña grande en lo personal y para los Cachorros”
Su distracción este año podría ser de otro tipo y en el terreno de juego: alcanzar o superar los 73 cuadrangulares.