Naturaleza castiga al Pacífico

Existe mayor disponibilidad de agua en el Atlántico, debido a la cantidad de lluvias que caen en la región Benjamín Blanco [email protected] La disponibilidad del agua en Nicaragua está repartida de manera desigual, pues de los 2,300 milímetros de precipitaciones (lluvia) que aproximadamente se registran a nivel nacional cada año, el 80 por ciento ocurre […]

  • Existe mayor disponibilidad de agua en el Atlántico, debido a la cantidad de lluvias que caen en la región

Benjamín Blanco [email protected]

La disponibilidad del agua en Nicaragua está repartida de manera desigual, pues de los 2,300 milímetros de precipitaciones (lluvia) que aproximadamente se registran a nivel nacional cada año, el 80 por ciento ocurre en la Región Atlántica, el 13 por ciento en la Zona Central y apenas un siete por ciento corresponde al Pacífico del país.

“Mientras en el Atlántico llueve once meses del año, en el Pacífico llueve sólo seis meses. Entonces hay una mala distribución en el tiempo y también espacial porque llueve más en el Atlántico que en el Pacífico”, dijo Luis Palacios, director de Recursos Hídricos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

A este suceso natural que no puede cambiarse, se agrega el hecho de que el 57 por ciento de la población habita en la zona del Pacífico, el 31 por ciento en la Región Central y sólo el 12 por ciento de los nicaragüenses habita en el Atlántico.

“Obviamente la cantidad de agua disponible que hay en la región del Pacífico debe distribuirse entre casi tres millones de habitantes, mientras que la gran disponibilidad del agua en la región Atlántica se usa para casi medio millón de habitantes”, indicó Palacios.

Las mismas condiciones naturales de la región Pacífica y Central, de menor disponibilidad de agua para la población, deberían hacer que a la fecha las ciudades ya estuvieran guardando agua durante el período lluvioso para usarla durante la temporada seca, “pero no hay esos embalses como los tienen las grandes ciudades como España y México, y aún no tenemos los recursos suficientes para eso”, argumentó Palacios.

“El agua dulce de las fuentes superficiales del Pacífico están contaminadas. Aquí se cuenta el Lago de Managua al igual que los ríos, que por ser muy pequeños, son más vulnerables a contaminaciones y la población la utiliza para botar la pulpa del café, se baña al ganado, botamos basura y las aguas residuales de las poblaciones que cuentan con alcantarillados”, afirmó el funcionario del Ineter.

AGUAS SUBTERRÁNEAS EN ABUNDANCIA

A pesar de la distribución regional desigual del agua, según Palacios, los estudios a los mantos acuíferos del Pacífico indican que “hay agua para rato; pero la verdad es que aún deben invertirse más recursos para poner más agua a disposición”, pero recalcó que hay que proteger los acuíferos de sustancias contaminantes.

“Aquí en Nicaragua aún no se ha terminado de normar la contaminación. Es decir, dónde deben ubicarse las fábricas y donde éstas deben depositar sus desechos, la prohibición del uso de algunas sustancias. Hay alguna legislación pero falta todavía fortalecer a los organismos que les toca hacer cumplir las normas”, argumentó Palacios.

DESORDEN URBANÍSTICO AMENAZA ACUÍFEROS

Las Sierras de Managua son la “zona de recarga” de los mantos acuíferos que garantizan el actual abastecimiento del agua potable en la capital.

“En esta zona de Las Sierras de Managua no deberían estar apareciendo urbanizaciones, porque allí se está reduciendo la cantidad de agua que se va a recargar. Toda esa parte de Villa Fontana hacia el sur nunca debió urbanizarse, pero se hizo porque no hay un ordenamiento en el uso del territorio y no existe una Ley del Agua que podría contemplar la protección de estos acuíferos”, lamentó Luis Palacios, director de Recursos Hídricos del Ineter.  

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