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Una de las ideas de Carlos García fue amenizar el intermedio entre los dobles juegos de Managua con grupos folclóricos, como el de la Dra. Dinorah Parrales que presentó “El Gigante”; el de la UNAN dirigido por Reinaldo Álvarez Flores; el de la Escuela Folclórica de Masaya del Prof. Santiago Altamirano; y el de Diriamba, que presentó “El Güegüense”.
El martes 21 de noviembre fue fiesta para Nicaragua, pues la Selección fue el primer equipo en llegar a seis victorias sin derrotas al vencer a Alemania por 17-1 en León.
Rafael Obando dio de 7-3 con doble y tres impulsadas en respaldo de Bonar Luzey, quien se llevó un susto cuando Alemania descontó en el cierre del primero a 2-1, pero después dominó.
En Masaya, Puerto Rico venció a El Salvador 6-3 con 12 ponches de Sigfrido Alicea, y en Chinandega, Brasil sorprendió a Canadá 4-2 con gran pitcheo de Mitsuyoshi Sato pese a dos jonrones de Wayne Martin.
En el segundo de la doble cartelera Panamá se impuso ante Guatemala 6-2 en el último partido que lanzaría el estelar Roy Blake, pues aprovechando el miércoles que era día libre varios jugadores panameños fueron a pasear por los alrededores del Teatro Nacional Rubén Darío.
Jugando de manos Blake no se dio cuenta que las barandas de las pasarelas entre el teatro y el Parque Central no eran tan altas, brincó hacia atrás y se cayó hasta el piso, a una altura de algunos metros. Afortunadamente solamente sufrió una fractura, que lo dejó fuera del torneo, pero salvó la vida.
El juego de Granada entre Taiwán y Honduras no se jugó por lluvia.
En Managua se jugó solamente un partido, pero fue un clásico: Cuba-Japón.
Era la primera vez que los japoneses (o los asiáticos) intervenían en una Serie Mundial, y a juzgar por los primeros partidos se creyó que su pitcheo podía parar a los cubanos.
No fue así, Cuba dio tres imparables, pero Japón… uno. Del futuro campeón bate Masaru Oba, de emergente. José Antonio Huelga tiró el último gran juego de su vida abanicando a nueve.
Cuba anotó en la apertura del segundo por intermedio de Agustín Marquetti contra el submarinista extremo Hideo Furuya y en el octavo en las piernas de Urbano González ante Kojiro Ikegaya.
No hubo carrera empujada, dos batazos clave se le fueron al segunda base Tsutuomo Minowa. Era la segunda y última derrota de Japón; Cuba (y Estados Unidos, que descansaba) llevaban 5-0.
Calixto Vargas era el líder de bateo con .579, seguido de Martin (.538), Vicente López (.529), César Jarquín (.526) y un trío de .500, el veloz cubano Wilfredo Sánchez, Tom McMillan de Estados Unidos y el dominicano Diógenes Belliard.
El canadiense Martin llevaba tres cuadrangulares y el receptor cubano Lázaro Pérez dos; Armando Capiró (Cuba) llevaba 13 impulsadas y Sánchez nueve anotadas.