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Muchos de estos animales y aves silvestres son capturados y vendidos a lo largo de la carretera, pero donde es una actividad comercial, en la que participa gran parte de la comunidad, es en la comarca San Agustín, en el kilómetro 67, donde niños y adultos ofrecen a los viajeros desde una pareja de pericos a cien córdobas, una lapa roja a 1,500 o una ardilla a 200 córdobas. Ellos dicen que lo hacen porque no hay trabajo y porque las últimas dos cosechas las han perdido a causa de la sequía.
Además de producir buenas frutas y hortalizas, en Las Playitas también se puede disfrutar de los diferentes platillos que ofrecen varios negocios instalados debajo de frondosos árboles, donde por sólo 25 córdobas se saborea un delicioso guapote frito recién sacado de la laguna.
Allí mismo se puede comprar melones, pepinos, papayas, sandías, ayotes, pipianes, tomates y zanahorias frescas producidas por los parceleros locales y si lo que busca es un buen almuerzo, en el chinamo de doña Alicia Rayo encuentra el dietético y delicioso “Bajo Las Playitas”. Junto a este negocio, también se encuentra el Bar Moyuá, donde doña Maricela Benavides ofrece pollo rostizado, quesillos, pescado frito, leche agria y tiste a precios populares.