- Sin mencionarlo por el nombre, el subsecretario de Estado lo compara con Al Capone
Eduardo Enríquez eduardo.enrí[email protected]
El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Otto Reich, contó, el pasado 12 de marzo, una anécdota que retrata la arrogancia de que hizo gala el ex director general de Ingresos Byron Jerez, al ser notificado de la suspensión de su visa por la Embajada de Estados Unidos en Managua.
La anécdota, en la que no identificó a Jerez, la contó el funcionario norteamericano durante el período de preguntas y respuestas después de su discurso ante los miembros del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, al referirse a la nueva política de su país de suspender las visas y prohibir la entrada a funcionarios extranjeros sospechosos de prácticas corruptas en sus países.
“Se dio un caso de un individuo que supuestamente había tomado mucho dinero, según las leyes de su país. Fue llamado a la Embajada de Estados Unidos y se le dijo que su visa era revocada por lavado de dinero. Pero esta persona fue tan arrogante que se fue directo al aeropuerto a comprar un pasaje de American para volar a Miami”, dijo Reich.
“Allí le dijeron que no se podía subir al avión porque no tenía visa” —continuó el funcionario— “y él empezó a decir (en el aeropuerto) que íbamos a escuchar a sus abogados. Todavía estamos esperando oír de sus abogados… Nos gustaría oír de sus abogados”.
El relato de Reich arrancó carcajadas y aplausos de la audiencia, según la trascripción no oficial en inglés de la comparecencia.
La visa estadounidense de Jerez fue suspendida a finales de enero de este año, después que el otrora poderoso funcionario de la administración de Arnoldo Alemán cancelara en efectivo, cientos de miles de dólares en impuestos atrasados en Miami.
“Así como encarcelamos a Al Capone por evasión de impuestos. Éste es un ejemplo. Vamos a usar todas las leyes, todos los métodos legales a nuestro alcance, para atrapar a esta gente”, dijo Reich.
Jerez es la pieza central del caso de los “checazos” actualmente reabierto por la Contraloría y donde se ha comprobado el desvío de millones de córdobas en fondos públicos a cuentas de empresas controladas por Jerez.