- El próximo lunes, el cometa Ikeya-Zhang pasará a su perihelio, el punto de su órbita más próximo al Sol
Gérard SevetreAFP
PARIS.- Un cometa descubierto el pasado primero de febrero por dos astrónomos aficionados, un japonés y un chino, cuya existencia al parecer ya se conocía, podría ser el primer cometa del siglo en poder verse a simple vista, sin ayuda de instrumentos ópticos.
El cometa, detectado en la constelación de la Ballena por Kaoru Ikeya y Daquing Zhang, se llama C/2002 C1 (“C” por cometa, y “2002 C1” por ser el primer cometa descubierto en la tercera quincena -C- de 2002) o, más simplemente, Ikeya-Zhang.
Su brillo aumentó rápidamente, a medida que se va acercando al Sol.
A mediados de febrero, esa “bola de nieve sucia”, según la expresión del astrónomo estadounidense Frank Whipple, se podría observar con un par de prismáticos de buena calidad durante el crepúsculo, muy bajo en el cielo —sólo diez grados por encima del horizonte—.
En ese momento Ikeya-Zhang mostraba ya su larga cola, formada por la vaporización de los gases de su núcleo al acercarse al Sol.
Desde entonces el cometa, al continuar aproximándose a nuestra estrella, cruzó los días siguientes por la constelación de Acuario, que acaba de abandonar para entrar en la de Piscis.
En ese momento es cuando el cometa brillará más, pero el fenómeno durará solamente varias semanas.
El próximo lunes, pasará a su perihelio, el punto de su órbita más próximo al Sol, a 76 millones de kilómetros de nuestro astro.
Será visible poco después de la puesta del Sol, hacia el oeste, y siempre muy bajo en el horizonte. Sin embargo, su paso no tendrá nada que ver con el del “cometa del siglo”, Hale-Bopp, que se pudo admirar a simple vista durante muchas semanas, en la primavera de 1997.
El ojo humano puede ver los objetos celestes de magnitud (o luminosidad) igual o inferior a 5.
Cuanto menor es la cifra, más luminoso es el cuerpo. El cometa brillará aproximadamente igual que las estrellas vecinas de la constelación de Piscis.
Ikeya-Zhang continuará su camino en dirección a la constelación de Andrómeda, a donde llegará a principios de abril.
En ese momento será visible por la mañana, justo antes del alba.
El 28 de ese mes será cuando se encuentre en el punto más cercano a la Tierra, a 63 millones de kilómetros.
“Ironía de la suerte, es justo en ese momento cuando su luminosidad desaparecerá” y dejará de ser visible a simple vista, indicó la revista Ciel et Espace. Únicamente los aficionados que tengan equipos adecuados podrán seguir su trayectoria.
A SIMPLE VISTA
Según los cálculos más optimistas de Brian Marsden, de la Oficina de Telegramas Astronómicos, publicados por la Unión Astronómica Internacional (UAI), el cometa Ikeya-Zhang podría alcanzar la magnitud 4,5, quizá 4, y por tanto será visible a simple vista.