- Cada salida de Oscar Pantoja se convierte casi en un salvamento
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Francisco Jarquín SotoESPECIAL PARA LA [email protected]
Si tuviéramos que figurarnos un rematador con el temple y efectividad necesaria como para sortear a cualquier equipo en todo tipo de situaciones, jamás imaginaríamos que sería ideal alguien de 21 años, con una recta menor a las 90 millas, 120 libras y 5.7 pies de estatura.
Bueno, menos aún, si se trata de su primer año en el béisbol mayor como es el caso del chinandegano, Oscar Pantoja.
Sin embargo a la vista de muchos incrédulos, el muchacho de El Viejo, con una figura corporal idónea para una atleta de pista más que la de un lanzador capaz de infundir respeto, se ha impuesto a base de agallas como el mejor rematador del momento con ocho salvamentos coleccionados.
“Me ha ayudado mucho que alguien como Argelio Córdoba crea en mí. Desde el Torneo Especial me convertí en el rematador del Chinandega pero jamás me imaginé que esta sería mi labor en Primera División”, comentó el joven pítcher occidental.
La confianza y sencillez que se escucha en sus palabras es digno de admirar, junto a la forma con que asume el reto en cada salida.
“En realidad sí me he sentido presionado, pero más al principio. Ahora con la confianza que me ha brindado todo el equipo las cosas las siento diferentes. En lo único que pienso cuando llego a la loma es que debo dominar a quien me pongan, por que para eso me traen a la loma”, afirma con mucha humildad.
Aunque se trata de un muchacho que muy poco expresa sus emociones, no esconde su satisfacción por los mejores momentos que ha pasado en su trabajo monticular.
“Uno de los juegos salvados que más he disfrutado fue una vez que nos enfrentamos al Bóer. Estaban las bases llenas en el noveno y Argelio me trajo para sacar los últimos outs y aunque me sentí presionado salimos adelante” continuó.
“Ojalá pudiera seguir rindiendo como hasta ahora para ayudar al equipo y ver si me dan un chance en la selección, que como todo pelotero es mi máximo sueño”, concluyó el viejano.