Los periodistas y la ambición

Un periodista sin ambiciones es como un monigote sin espíritu, el hombre de prensa no sólo debe ser ambicioso, sino un hombre intrépido, capaz de sortear las situaciones más difíciles, sagaz a la hora de obtener la información que necesita. Por eso el periodista debe ser un profesional con los conocimientos teóricos y éstos debe […]

Un periodista sin ambiciones es como un monigote sin espíritu, el hombre de prensa no sólo debe ser ambicioso, sino un hombre intrépido, capaz de sortear las situaciones más difíciles, sagaz a la hora de obtener la información que necesita.

Por eso el periodista debe ser un profesional con los conocimientos teóricos y éstos debe combinarlos con la práctica para realizar su trabajo y tener credibilidad ante la opinión pública nacional, para que el lector escuche, vea o lea exactamente lo que desea escuchar, leer o ver. Entonces su ambición debe ser entregar lo mejor de sí en cada momento de ejercer la profesión; aspirar siempre a que su información sea lo más veraz, creíble y ético.

El dilema es siempre cómo debemos de enfrentar a los dueños de medios de comunicación, que nos plantean que cubramos o que enfoquemos los temas de una manera determinada, de acuerdo a lo que el dueño quiere, y muchas veces no de manera profesional (por la premisa); ¡claro hay sus excepciones! ¿Qué debe hacer el periodista en esta situación? Lógicamente que cumplir con la información que se nos encomendó cubrir, o investigar de acuerdo al medio de comunicación que representamos; sin embargo, lo ideal es que nos respeten nuestros límites, nuestra profesión y respeten también nuestro trabajo; donde debería existir una ley que nos otorgue el derecho de autores de nuestras investigaciones e informaciones.

Juan Alberto García Blandón
[email protected]

  

Cartas al Director

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