Fabián [email protected]
¿Justicia?
Independientemente que tuviera o no razón Zoilamérica Narváez, mereció que su acusación se sometiera a juicio. Pero desde que Daniel Ortega renuncia a su inmunidad (¿renunció realmente?) todos sabíamos que jamás iba a sentarse en el banquillo de los acusados y que lo más probable es que abrió su coraza sólo hasta que tuvo el sobreseimiento definitivo firmado en las manos. ¿Se hizo justicia? Pongámosle cualquier nombre a lo que pasó en los juzgados, pero justicia es el que menos cabe, porque la pobre señora de la balanza estaba afuera, desnuda y llorosa, mucho más vejada que la propia Zoilamérica.
Jueces y verdugos
En Nicaragua no tenemos jueces, sino verdugos. Obedecen a jefes, y cumplen cualquier misión por sucia que sea, como cualquier sicario tercermundista. Un día los vemos despojando de una radio a alguien, porque el Partido la necesita para la campaña electoral, en otro momento sobreseyendo a alguien que mató a sangre fría y jamás dio la cara en los juzgados, o bien declarando inocente al más corrupto de los funcionarios públicos a pesar de tener hasta el pescuezo las pruebas que lo inculpan. Es un secreto a voces en los juzgados que los jueces de ahora, salvo las excepciones de rigor, son gente de muy poco intelecto, con escaso historial judicial, oscuros personajes que llegan a un tribunal porque los jefes los pusieron ahí, a impartir justicia, la justicia de sus jefes, por supuesto.
Un ejemplo
¿Quién es Walter Solís por ejemplo? ¿De qué brillante jurisconsulto estamos hablando? Sin embargo, gracias a él don Byron Jerez está libre, y cuando se le recuerdan los checazos, exige respeto, porque la “justicia” ya lo absolvió.
Juicios públicos
Ante este vacío de justicia, deberíamos iniciar juicios públicos formales, donde se escojan abogados honorables y con experiencia como jueces, un jurado de notables, se presenten los alegatos de uno y otro lado, y se dicte sentencia. Creo que es lo que se debería hacer con el caso Zoilamérica, y si bien es cierto que Daniel Ortega no tendrá ninguna posibilidad de ir a la cárcel con un juicio como ése, pero, de resultar culpable, la condena moral será enorme.
Verdad
¿Cuándo sabremos la verdad sobre el caso Zoilamérica? Nunca. En primer lugar porque otra vez los jueces le sacan las castañas del fuego a sus jefes, y segundo, porque es bastante probable que ni el equipo de Zoilamérica, ni el equipo de Daniel Ortega estén diciendo “la verdad y solamente la verdad” sobre el asunto. ¿Hasta dónde hubo abuso de poder? ¿Hasta dónde violación, como dice una parte, o enamoramiento, como dice la otra?¿Lazos de familia?
Caso abierto
En todo caso, no crea la jueza Juana Méndez que ya le ha puesto la tapa al pomo. Al contrario, el caso ha revivido con mayor fuerza que nunca, y el equipo de Zoilamérica tiene muchas más pruebas para demostrar en una corte internacional el estado de indefensión en que se encuentra.