Una misma epidemia, dos victimarios

Saúl O. Gutiérrez*

Hace un par de meses el maestro de la energía de Nicaragua, el ingeniero Octavio Salinas, ministro de INE, dio el timbrazo respecto a que no tenemos reservas de generación. Hasta hoy estamos sabiendo que en caso de cualquier falla: o compramos energía en Centroamérica o habrá racionamientos.

El sector eléctrico sigue siendo el sector indomable. Por la simple razón de que es dinámico, los problemas del sector eléctrico no se resolverán licitando una planta de 50 ó 100 Mw y ahí se terminó. Si la burocracia de este país así lo ha entendido, sólo Dios podrá librarnos.

La burocracia en nuestro paisito no se ha percatado de ello, empero, es fácil de imaginar, pues el consumo de energía eléctrica aumenta en este país entre el 4 y 6% anual, y si consideramos las expansiones obligadas el incremento puede subir al 8 y hasta el 10%.

Otra vez estamos y seguiremos estando a la orilla del vórtice, sólo Dios sabe si sobreviviremos. Bueno, hemos avanzado, sí, hemos multiplicado la burocracia, hemos creado nuevas… con la diferencia de que hoy la burocracia eléctrica depende del mismo presupuesto, o sea, que la pagamos todos.

El sector generación no ha podido ser vendido en tres intentos fallidos. La realidad es que se pretende vender plantas térmicas obsoletas, con bajos rendimientos, con planillas de supernumerarios y condiciones de venta que no representan ningún atractivo financiero y…

Hace 5 años avisté la situación, y sin pena ni gloria después de estos 5 años estamos donde nos dejaron los sandinistas, al borde del colapso energético.

Una vez más, la burocracia de planificación de las políticas energéticas ha fallado. Existe una CNE (Comisión Nacional de Energía) que supuestamente debe de avistar, antes que nadie, los baches en la curva de satisfacción de la demanda energética. Se necesitan planificadores que nos avisen de esos peligros inminentes con suficiente antelación.

El nuevo gobierno no debería vender el sistema hidroeléctrico Tuma-Viejo (HIDROGESA) por razones obvias, aunque sí debe reestructurarlo para volverlo más eficiente tanto al sector eléctrico como al sector agrícola del Valle de Sébaco, y al de las planicies del norte del Lago de Managua. Por otro lado, el Río Viejo es el único que puede ser desarrollado en muy poco tiempo, cuenta con líneas de transmisión y su operación en cascada reduciría enormemente los costos de operación.

Bueno, seguimos siendo la Cenicienta, pues, aun para las donaciones, los organismos mundiales y más específicamente para el PNUD en Nicaragua.

El PNUD en el paisito tiene casi 20 años de estar ofreciendo y manejando los hilos para la construcción de una mini hidroeléctrica para Wiwilí, Nueva Segovia, y todavía está en veremos.

Pobre paisito, por un lado la burocracia nacional nos toma por el cuello y nos ahoga, la burocracia del PNUD se abanica con las necesidades de un municipio (Wiwilí), y hoy después de 20 años en un proceso falto de ética han comenzado la “construcción” de un producto de mala calidad que en circunstancias extremas atenta a la población aguas abajo, no se sabe con cuáles propósitos, pero ingenierilmente de dudosa calidad.

La oficina de Naciones Unidas de Nueva York debe investigar este proyecto de que ha sido manejado de manera que deja mucho que desear.

* El autor es ingeniero civil
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Editorial
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