Después de presenciar varios intentos —fallidos afortunadamente— de legislar en contra de la libertad de expresión, resultó refrescante saber que la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional dictaminó favorablemente la iniciativa de una ley que puede ser de mucho beneficio para el país. Se trata de la denominada “Ley de Residentes Pensionados Rentistas”, que pretende contribuir a crear las condiciones necesarias para atraer a Nicaragua a una parte de la siempre creciente cantidad de personas que han alcanzado edad de retiro en países de altos ingresos.
Muchos de esos pensionados y rentistas prefieren vivir fuera de su país por razones de clima, de salud, o por otras razones, pero, principalmente, por razones de costo de vida. Los retirados han encontrado que en las naciones centroamericanas y caribeñas, por ejemplo, su dinero del retiro les “rinde” más. Eso ha hecho que la casi totalidad de los países de esas regiones hayan pasado leyes para facilitar el ingreso y estadía a los pensionados y rentistas que deseen establecerse en ellos.
Hasta la fecha, y por diversas razones, Nicaragua no ha participado de ese mercado, pero la iniciativa de ley mencionada, que cuenta con apoyo bipartidista, está pensada para hacer que Nicaragua se inserte en él. Los diputados que promueven la iniciativa estiman que los extranjeros retirados que decidan establecerse entre nosotros podrían generar divisas hasta por el orden de los 300 millones de dólares anuales.
Nuestro país posee ciertas características que son altamente valoradas por esos inmigrantes, como una relativa baja criminalidad, tierra barata, y gente amable y hospitalaria, entre otras. Pero no podemos ignorar que también tenemos serios problemas que, de no ser solucionados rápidamente, reducirían la cantidad de inmigrantes, y, por ende, la cantidad de divisas.
El mayor de esos problemas es el de la suciedad. En varias ocasiones nos hemos referido editorialmente al problema de la basura, que hasta el momento ha desafiado las tímidas soluciones que se han ensayado. Managua es la primera ciudad que ven los extranjeros que llegan a nuestro país por vía aérea, y podemos estar seguros de que a todos les debe impresionar negativamente la cantidad de basura que se ve por todos lados. Y la mala impresión que reciben no nos favorece en absoluto.
Después de todo, la atracción de inmigrantes pensionados y rentistas forma parte de una meta mayor que nos hemos impuesto como nación, y que es el desarrollo de la industria turística. Pero jamás podremos aprovechar el potencial de ese sector si antes, de manera decidida y prioritaria, no resolvemos de manera permanente el problema de la basura.
Las diversas administraciones edilicias que ha tenido Managua no han sido capaces de resolver ese problema. Todas ellas alegan que podrían resolverlo si la Alcaldía tuviese más dinero. Pero si bien es cierto que el dinero es parte de la solución, no es la solución completa. Mientras la gente siga dispuesta a tirar la basura a la calle, Managua seguirá siendo una ciudad sucia y nada atractiva para el turismo. A la gente hay que educarla para que no ensucie, pero también hay que castigar a quien ensucie la ciudad. La educación por sí sola es insuficiente. Singapur, que tiene fama de ser una de las ciudades más limpias del mundo, ha entendido bien eso. La multa que recibe cualquier persona que sea encontrada tirando algo a la calle por primera vez es de 1,000 dólares. La segunda vez la multa es de 2,000 dólares, más la obligación de hacer trabajos públicos vestido con una chaqueta de color brillante para que la gente sepa que es alguien que ha ensuciado la ciudad. La idea es que la vergüenza que sufre el infractor lo motive a no reincidir.
Y si los técnicos de las diversas administraciones edilicias de Managua no han sido capaces de encontrar una respuesta adecuada, sugerimos, una vez más, que el alcalde Lewites convoque a la población a un concurso para la búsqueda de tan necesaria como esquiva solución. Resolver el problema de la basura es de fundamental importancia para hacer efectivo el potencial total de la “Ley de Residentes Pensionados Rentistas” que, de seguro, muy pronto aprobará la Asamblea Nacional.