Sergio Simpson*
El presidente Arnoldo Alemán contribuyó al hundimiento de Matagalpa cuando desconoció las demandas financieras de los caficultores, las necesidades de carreteras y la autonomía municipal.
Las advertencias de los cultivadores sobre la baja de precio del grano y ausencia de créditos factibles no fueron escuchadas por Alemán, quien jamás buscó implementar un programa para enfrentar la crisis. Y la debacle del café trajo consecuencias devastadoras para la economía del departamento, arrastrando a comerciantes, obreros del campo, y toda la población que sufre depresión.
Además, carreteras principales como la de Sébaco-Matagalpa-Jinotega y Matagalpa-Muy Muy no facilitan condiciones para transitarlas, de tal manera que el departamento pierde capacidad de negocio y atracción turística, lo que aumenta el aislamiento.
Los cultivadores son los principales responsables del desastre por su concepción de monocultivo, la carente transferencia tecnológica, el deterioro ambiental y ausencia de mejorías sociales. Sin embargo, el gobierno hizo muy poco o casi nada para corregir el rumbo hacia el despeñadero.
Más bien, el presidente Alemán, con su estructura Estado-Partido, nombrando delegados por cualidades partidarias, por encima de profesionalismo, incentivó la incapacidad de muchos funcionarios que no se integraron a la elaboración de planes de prosperidad.
El presidente Bolaños deberá realizar un proyecto integral de fomento a la agricultura, ganadería, turismo e inversión general de la zona norte, con riquezas naturales insustituibles para la productividad nacional.
En principio deben devolver 45 millones de dólares retenidos a los caficultores, entregar los 27 millones de dólares provenientes de Taiwan, y reestructurar la deuda. El proceso no deberá iniciar de inmediato a la toma de posesión, sino desde ahora.
También Bolaños enfrentará el desafío de respetar la autonomía de los consejos municipales. No es posible que los delegados del gobierno obstaculicen la armonía que debe existir en la implementación de planes de crecimiento, y sigan respondiendo a las mezquindades partidarias en la administración pública.
Los futuros delegados de gobierno tendrían que integrarse a los comités Departamental y Municipales de Desarrollo, para que con las alcaldías, organizaciones no gubernamentales, asociaciones gremiales, y sociedad en general, busquen la solución y saquen a Matagalpa del precipicio en el cual forcejea.
La asunción del vicepresidente José Rizo deberá favorecer al éxito de la recuperación monetaria de la zona norte, tanto por su origen jinotegano como por los compromisos adquiridos ante una población que le dio el respaldo con esperanzas de auge.
Dejar que la zona norte siga hundiéndose no sólo es inmoral, sino también calamitoso, máxime que en este territorio se encuentra un potencial fabuloso todavía en capacidad de ser explotado adecuadamente en beneficio de todo el país. Bolaños y Rizo demostrarán aquí si en realidad pueden.
* El autor es periodista y autor del libro «Plática Norteña».