Aprendamos de Taiwan

Emilio Alvarez [email protected]

Para los países como Nicaragua que ha sufrido periódicamente dictaduras y guerras civiles y que recientemente inicia la transición hacia la democracia, resulta aleccionador informarse cómo naciones amigas que padecieron quebrantos similares logran consolidar su régimen de libertad.

Este es el caso de la República de China insular, con la cual Nicaragua mantiene lazos de firme y provechosa relación. Ambas descartaron sus regímenes autoritarios, con la diferencia que Taiwan salió de la dictadura de Chang Kai-shek (1975) a su muerte, para luego rectificar errores, mientras nosotros caímos en otra dictadura (1980), por demás ineficiente, aunque finalmente descartada hace apenas once años …

Lo cierto es que el adelanto de Taiwan no sólo abarca actualizaciones políticas sino acertadas medidas económicas. No fue por cierto un progreso al instante, sino que pasó por etapas definidas y necesarias. El proceso empezó por una seria y profunda reforma agraria, en que la tierra entregada a los campesinos no fue arrebatada a sus dueños, sino pagada en acciones negociables de compañías de la incipiente industria… Esa medida ensanchó el tamaño del mercado interno y modernizó el rendimiento agrícola. El empuje pasó luego al campo del pequeño empresario con estructura familiar que le permitió a la China democrática exportar masivamente manufacturadas baratas y creativas. La siguiente tarea fue efectuar inversiones cuantiosas para el gran salto hacia la industria pesada y finalmente ser pionera y puntera en el área electrónica. Mencionemos de paso que uno de los secretos del éxito de la China insular ha sido la probidad funcionaria, mantenida bajo la lupa de un Yuan controlador, que juzga y pone sanciones como poder independiente del Ejecutivo.

Lo nuevo en Taiwan es el triunfo del partido opositor Democrático Progresista, sobre el Kuomitang al obtener en los últimos comicios para legisladores el mayor numero de escaños, aunque sin lograr la mayoría, lo que le obliga a hacer alianzas coyunturales. Lo interesante es que el nuevo Presidente de la República Chen Shui-bian mantiene el statu quo distensionado con Beijing, contrario a lo que se temía antes de su elección…

Si bien Taiwan consiguió un triunfo diplomático y económico al ingresar en la OMC, aunque bajo el nombre de Territorio aduanero independiente de Taiwan e islas anexas, ello le permitirá competir con más eficiencia en el área mundial. No obstante, tendrá que hacer ajustes para proteger a sus agricultores ante la avalancha de importaciones de productos del campo que vendrá sobre todo de China continental. A lo anterior se agrega la distensión recientemente ordenada por el Presidente para que inversiones en China comunista sobrepasen el techo actual de 50 millones de dólares, tanto en calidad como en cantidad, como es el caso de la exportación de computadoras personales portátiles y la sensitivo oblea de silicio. En este momento las inversiones de Taiwan en la China comunista pasa de los 25 mil millones de dólares.

Todo ello indica que la democracia, el espíritu empresarial, la estabilidad política y la probidad funcionaria hacen la diferencia, pues hace 50 años Nicaragua y Taiwan tenían un desarrollo similar. En cambio hoy en día el per cápita de Taiwan es de 13 mil dólares, mientras nosotros hemos descendido de mil a apenas cuatrocientos dólares por cabeza.
El autor es analista político  

Editorial
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