Fabián [email protected]
ESPERANZAS
No sé si don Enrique se ha percatado, pero por ahora todo mundo está depositando su confianza en él. Un buen signo, a mi parecer, es que todavía no haya empezado a coger distancia de lo que prometió en la campaña e insista a pocos días de asumir su gobierno en la austeridad, en el fin de los megasalarios, en la probidad de sus funcionarios, aunque ya esté dejando de hablar de llevar ante los tribunales de justicia a los corruptos de este y los otros gobiernos. Lo que sucede es que Nicaragua necesita creer en alguien, y don Enrique tiene la oportunidad histórica de cambiar las cosas o morir en el intento. Ojalá no nos defraude.
LOS SALARIOS
Lo de los salarios sí me tiene confundido. Se dice que los nuevos ministros tendrán un salario “significativamente” más bajo que el de los actuales ministros. Pero según don Enrique, el techo ya no será de cinco mil dólares como se propuso inicialmente. Entonces ¿habrá o no habrá techo? Porque si dejamos el asunto a darle lo que el funcionario merece, siempre habrá mil argumentos para explicar por qué los salarios de nuestros ministros se disparan a la estratosfera causando envidia a sus homólogos europeos o norteamericanos.
SACRIFICIO
Y sí da risa que cuando se les pregunta del salario a los ministros designados por don Enrique, siempre dicen que eso es lo de menos, que no han discutido ese punto, porque “lo importante es servir a Nicaragua”, cuando el propio presidente electo ha dicho que muchos se alarmaron con el techo salarial que sería de cinco mil dólares. ¿Y el sacrificio?
MANUAL DEL BUEN GOBIERNO
Imagínense cómo están las cosas en Nicaragua que hoy por hoy la fórmula para un buen gobierno es hacer precisamente lo contrario de lo que ha hecho el doctor don Arnoldo Alemán todos estos años. Hablar menos, reducir salarios, prohibir los regalos de Navidad a costa del Estado, buscar honestos para el gabinete… y otro montón de reglas que al parecer se han incorporado a última hora en el manual del buen gobierno en Nicaragua.
GOBIERNO “DE LOS GORDOS”
Es que si por algo va a ser recordado el doctor Alemán es por su peculiar forma de gobernar: la procacidad en sus declaraciones, los pleitos con los periodistas, las frecuentes libaciones, la obsesiva compra de propiedades por todo el país, y hasta la escogencia de sus más cercanos funcionarios a “su imagen y semejanza” serán parte del recuerdo que tendremos de éste, “La administración Alemán”, o el gobierno de “Los Gordos” como se le ha bautizado popularmente.
¿JUSTOS?
Los líderes sandinistas dicen que están dispuestos a acatar lo que la ley diga aunque falle en contra de ellos. ¿Ideay? Sólo en Nicaragua se ve que alguien que acude a un juez nos tiene que hacer la graciosa concesión de estar dispuesto a acatar la ley “aunque” no les favorezca.
LEALTADES
Pero más lamentable que ver a alguien diciendo que está dispuesto a acatar lo que diga el juez ante quien acudió, es saber que acudió ahí, y dice eso, porque sabe que dos de los tres jueces le deben el cargo. Y Nicaragua tendría que haber cambiado mucho para que un juez sandinista o uno liberal falle contra su partido. ¿O me equivoco?