Latinoamérica: crisis y perspectivas

Rómulo Sánchez Leytón La situación económica de Latinoamérica continúa siendo precaria. Los efectos de los ataques a Estados Unidos, causan ya muchos estragos a las economías de la región y profundizaron la crisis. No se puede olvidar que Estados Unidos es el principal socio comercial de Latinoamérica y hasta ahora la demanda de consumo no […]

Rómulo Sánchez Leytón

La situación económica de Latinoamérica continúa siendo precaria. Los efectos de los ataques a Estados Unidos, causan ya muchos estragos a las economías de la región y profundizaron la crisis. No se puede olvidar que Estados Unidos es el principal socio comercial de Latinoamérica y hasta ahora la demanda de consumo no se reanima.

La elevada dependencia de la economía norteamericana y europea permanece. La pobreza sigue cabalgando, y no se ve una solución efectiva a tan extendido flagelo. Según datos de la CEPAL; unos 211 millones de personas (44% de la población) viven en la pobreza. Esos son aproximadamente 11 millones más de los que habían en 1990.

Los desafíos de la globalización y la competencia internacional, empujaron a los países latinoamericanos a realizar reformas. Los mercados internos fueron desregulados, las empresas estatales se privatizaron, los déficit fiscales fueron reducidos, la vivienda y las finanzas también se liberaron. De exitosa se puede calificar la nueva política económica en el ámbito monetario.

La inflación ha sido contenida. En los años anteriores se dieron subidas de precios de más de 1,000 por ciento. El problemas principal siguen estando en el hecho, que el consumo ha tenido prioridad y no la producción de bienes y servicios. Continúan siendo una constante los déficit comerciales y los efectos nocivos de los precios internacionales.

Si bien es cierto que el Estado se ha retirado de muchos sectores económicos, continúa existiendo un inflado e ineficiente aparato. La caída de los ingresos provenientes de los impuestos, ha sido causada fundamentalmente por una errada política fiscal. Esta mal lograda política ha ocasionado el enorme déficit público y una gigante deuda externa de la mayoría de los países. La deuda externa supera actualmente los US$760 mil millones de dólares, casi el 40% del PIB de la región. El servicio de la misma consume anualmente cerca de US$145 mil millones de dólares, equivalente a más de un tercio de las exportaciones totales.

Argentina, el caso más dramático. Con una tasa de desempleo de 18%, un déficit fiscal de US$9,000 millones de dólares, y una deuda de más de US$130,000 millones de dólares está al borde de la bancarrota. La industria produce cada vez menos. El año pasado necesitó de un paquete de ayuda de US$40,000 millones de dólares, los cuales se han ido desembolsando este año. Planeado está para diciembre endosarle US$1,300 millones de dólares para pagar los intereses de la deuda.

En Latinoamérica las inversiones en la infraestructura de los sectores productivos, así como la formación de la fuerza de trabajo, ha sido abandonada, de forma imperdonable. Los niveles de desempleo obligan a muchos a emigrar. Ello resta productividad y eficiencia a las economías. Sin educación el subcontinente no marcha a ningún puerto seguro. El comportamiento inversionista de los empresarios ha sido el de optar por las metas económicas de corto plazo y ganancias rápidas.

Causa principal de la situación de pobreza es el insuficiente crecimiento obtenido, 1% según los pronósticos de la CEPAL para el 2001. En el 2000 la región había alcanzado un promedio de 4,5%. Aunado a esto, está el crecimiento poblacional que en los 90 no se logró detener. Si se asume que la población crecerá en un 1.8%, da como resultado que el PIB per cápita nuevamente se reducirá. La meta de reducir con éxito la creciente pobreza a la mitad en los próximos 15 años, sólo será posible si la región crece al menos entre 4 y 5% anual.

Desde hace mucho tiempo se diferencian los países latinoamericanos, principalmente, de los países asiáticos y otros países de reciente desarrollo; por la extrema desigual distribución de la renta. Con el auge de los 90, el abismo entre ricos y pobres se ha fortalecido. Los recién introducidos sistemas de seguridad social no han cambiado mucho la situación. La población rural está por regla, casi totalmente excluida. Además, la distribución del pastel ha sido desigual. El 10% de los que viven en bienestar disponen sobre el 35% del total de la renta y tienen con ello, 20 veces más ingresos per cápita que los miembros de las capas más pobres. Especialmente drásticas son las diferencias en Brasil, donde el progreso y el bienestar para los pobres ha pasado de paso. Mientras Uruguay muestra el “mejor rostro” de la distribución de la renta.

Latinoamérica continúa dependiendo de las inversiones extranjeras y, con ello intrínsecamente también de la tecnología. La región necesita además mercados complementarios y confiables. Más de dos tercios de los mercados se encuentran en los Estados Unidos y en la Unión Europea. Estos deben también, a pesar de los problemas coyunturales, mostrarse abiertos a recibir los productos del subcontinente americano. Especialmente la Unión Europea debe hacer realidad la promesa de abrir sus mercados a los productos agrícolas de la región. En el 2000 Centroamérica y América del Sur participaron sólo del 5.8% de las exportaciones mundiales.

Disminuir los niveles endémicos de corrupción, y despilfarro de recursos es otro de los grandes desafíos de los países latinoamericanos. La alta corrupción imperante en muchos países drena recursos y posterga lograr las metas económicas y sociales. La corrupción atenta contra la inversión. Además con ello se propicia el endeudamiento externo e interno continuo. Recientes cálculos del Dr. Oscar R. Vargas señalan que en Nicaragua de 1990 al 2001 la corrupción le ha costado a nuestro “famélico” país, unos US$5,000 millones de dólares. No por casualidad Nicaragua se sitúa en Latinoamérica, como el país número 3 por los niveles de corrupción y el 14 a nivel mundial. De ahí que sea impostergable desintegrar la red de sistemas corruptos y las pandillas de mafiosos y traficantes imperantes y operantes en la región.

* Doctor en Economía  

Economía

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