Marco A. Mayorga [email protected]
Aunque es un tema profundo, es posible abordarlo de manera simple, pues son las pequeñas acciones y cambios de actitudes las que producen grandes cambios.
Qué difícil hemos convertido el hablar de ciertos temas en Nicaragua; es complicado hablar de Educación (caso UCA, del 6%, del Plan Educativo), de Comercio (caso vendedores semáforos, caso vendedores de agua, contrabando, vendedores en aceras, etc.), del Transporte (caso buses, taxis, del tráfico) y de muchos otros temas.
Es que el hecho de ser país pobre significa necesidad de trabajo a cualquier costo. Y siempre el costo es sacrificar salud, ley, orden, disciplina, etc.
Además, esta situación de permitir trabajo a cualquier precio ha llevado a este tema que a la persona que trata de abordarlo, probablemente es señalado de estar contra el derecho a ganarse la vida de otros, contra el empleo, contra el pueblo, contra los pobres. Se toma el riesgo de ser catalogado socialmente insensible.
Y nos encontramos enredados en un círculo vicioso de la pobreza. Y siempre postergamos las soluciones.
Analizando otros países que han tenido que pasar esta etapa, observamos que independientemente de estar listo o no, han tomado la determinación de ser disciplinados. Esto les ha permitido construir las bases de un desarrollo social y económico firme, ordenado y mesurable. No permiten que los ciudadanos actúen fuera de la ley, no sacrifican la salud de la comunidad, no aceptan interrumpir a los peatones ni a los automóviles, no interrumpen la educación, etc. Son exigentes y duros haciendo cumplir esta norma. Así vemos ahora firme a China, Chile, Argentina, Uruguay, y muchos países que han decidido iniciar el desarrollo.
Asimismo, las autoridades y políticos ya no caen en la trampa del populismo y los medios de comunicación respetan y promueven el orden y la disciplina. Nadie se desenfoca ni trata de hacer escándalo. Contrario a lo que sucede en Nicaragua. Vemos una autoridad, un político, y un periodista temeroso de afrontar con objetividad estos temas y haciendo escándalo o contribuyendo a darle otro enfoque que aleja la solución del tema.
Por supuesto que estas acciones van acompañadas de otras acciones paralelas de educación, entrenamiento, buen ambiente de negocio para promover la microempresa, una buena comunicación a la población, pero sobre todo con una buena intención y responsabilidad de los políticos, de los medios de comunicación y del Estado.
Terminemos el círculo vicioso de que si los liberales toman una iniciativa, los sandinistas y unos medios les hacen la contra. Si los sandinistas toman otra iniciativa, los liberales y otros medios les hacen la contra. Y todo sin sentido. Estas costumbres y forma de ser son nuestro principal enemigo causante que muchos temas sencillos de solucionar les demos muchas vueltas, los enredamos y se vuelvan intocables y tabúes.
Si continuamos haciendo lo mismo, lo único que logramos es seguir engañados y continuar con la base de mediocridad que necesita la pobreza para afianzarse y mantenerse; y que impide iniciar nuevas actitudes que requiere Nicaragua y cualquier país para caminar la senda segura del desarrollo.
La verdad que somos pobres porque queremos, porque hacemos y seguimos haciendo cosas que nos llevan a esta situación de pobreza y miseria. Y esto será hasta cuando queramos. Hasta que decidamos hablar claro y objetivo; hasta que decidamos cambiar lo que hoy hacemos.
El autor es Presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua