Preparando a los nuevos líderes

Rosario Hernández de López* Las empresas modernas se han venido preocupando por entrenar y capacitar a los líderes que relevarán a los ejecutivos salientes por efectos de jubilación y los colocan a la par del mismo por mucho tiempo, rotándolo en algunos cargos claves. ¿Cuál es el principal legado que debemos dejar a nuestros descendientes? […]

Rosario Hernández de López*

Las empresas modernas se han venido preocupando por entrenar y capacitar a los líderes que relevarán a los ejecutivos salientes por efectos de jubilación y los colocan a la par del mismo por mucho tiempo, rotándolo en algunos cargos claves.

¿Cuál es el principal legado que debemos dejar a nuestros descendientes? Los empresarios han visto con entusiasmo y decisión que los ejecutivos deberán compartir los valores y la cultura organizacional para que sean ejemplos vivientes de lo que se quiere implementar y heredar, ya que está plenamente comprobado que sólo “modelando” los subordinados colaboradores seguirán la pauta y además estos ejecutivos deben ser coherentes con lo que dicen y con lo que hacen.

Jack Welch, director de la General Electric, anunció a principios de siglo lo siguiente:

“Durante años nos hicimos de la vista gorda mientras los ejecutivos llevaban la organización, intimidaban a nuestro personal y lo exprimían para alcanzar los resultados en términos de cifras. Hoy no creemos que ese tipo de persona nos sirva. No creemos que ese comportamiento sea aceptable. Es necesario vivir según nuestros valores, para potenciar todas las mentes y comprometerlas para triunfar en este entorno globalmente competitivo. Sencillamente es imposible tener ese estilo anticuado de liderazgo”.

En Nicaragua muchos empresarios coinciden en que requerimos empresas donde los ejecutivos estén altamente comprometidos en desarrollar una cultura sana de “valores” para competir en una economía de libre mercado, comunicar esos valores para que todas las personas forman parte de la organización en los distintos niveles jerárquicos y la compartan, trabajen por ella y visionen un futuro de éxito, superando obstáculos del camino.

Necesitamos abandonar la vieja cultura de mantener el “control”, todos los empleados son inteligentes y tienen capacidades y potencialidades, estamos en la era del conocimiento en donde todos pueden aportar al éxito de la organización, ésta es una manera en que las empresas lograrán mantenerse y vivir en el futuro como empresas de prestigio.

Las empresas modernas están invirtiendo, entrenando y capacitando a su persona para el cambio a esta nueva cultura de “Valores”, en donde el que se quede rezagado sufrirá las consecuencias de “automarginación” de las fuerzas del mercado. Los consumidores también son inteligentes y hacen comparaciones entre una empresa y otra, así como la calidad de sus servicios o productos, lo que le brinda y para que le sirve.

Antiguamente era más fácil dirigir, decidir y dar órdenes en la actualidad los subordinados reflexionan, expresan como se pude hacer mejor, pensemos por un momento que éstas son las personas que están más cerca de la población demandante de nuestro producto y/o servicio y por lo tanto tienen más visible y claras sus expectativas ¿cómo es posible que no los escuchemos con tanta riqueza de información? Esta nueva situación nos va dando la pauta hacia un nuevo estilo de liderazgo. Cada quien decide lo que quiere, lo que tiene y los resultados o consecuencias de sus acciones el futuro está en sus manos.

* Directora del Instituto de Gerencia y Liderazgo  

Economía

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