"Fondo de Pensiones dejará de ser caja chica del Gobierno"

Un hombre que considera que la revolución de 1979 fue una estafa, se unió a Edén Pastora para luchar contra los sandinistas; al regresar al país se integró al sector privado. Recientemente fue electo por la Asamblea Nacional para ocupar el cargo de Vicesuperintendente de Pensiones. Considera que hay interesados en obstruir su gestión, tras […]

  • Un hombre que considera que la revolución de 1979 fue una estafa, se unió a Edén Pastora para luchar contra los sandinistas; al regresar al país se integró al sector privado. Recientemente fue electo por la Asamblea Nacional para ocupar el cargo de Vicesuperintendente de Pensiones. Considera que hay interesados en obstruir su gestión, tras asegurar que entregará cuentas claras al gremio de empresarios al que pertenece.

María Antonia López Manzanares [email protected]

Pese a que en los primeros años de 1979 se había integrado al gobierno, para 1982, según sus propias palabras, Cairo Amador comprendió que el verticalismo asfixiante no daba mayores horizontes al país; “la revolución la asumí como propia, pero fue la gran estafa” y ante esa situación abandonó el país.

Se organizó muy de cerca con Edén Pastora para organizar movimientos insurgentes contra los sandinistas, luego decidió abandonar esas actividades para dedicarse a estudiar. Al regresar al país, se integró de lleno al sector privado donde se le ha visto destacarse como analista político, negociador de conflictos laborales y consultor en temas sociales, razón por la cual fue electo por el Consejo Superior de la Empresa Privada como candidato por ese sector para estar presente en la Superintendencia de Pensiones.

Las discusiones en el sector laboral son algunas de las situaciones más difíciles que tiene que enfrentar el sector privado, ¿cómo ha podido conciliar algunos casos que han llegado a recios encuentros?

Hay que definir dos cosas. Lo primero es coyuntural, si nos sentamos a discutir salarios mínimos, vamos a discutir pesos y centavos pero eso no va a tener mucha conciliación, pero los movimientos sindicales y las organizaciones del sector privado hemos llegado al convencimiento de que ambos no somos contradictorios, más bien somos complementarios, hemos superado ese hielo que antes nos separaba. Hemos hecho instancias de diálogo permanente, donde todos los problemas del país tengan la altura de un diálogo adecuado.

A esto debo reconocer el grado de madurez que los líderes de todas las centrales sindicales han mostrado y las del sector privado, especialmente Cosep.

¿Pero todavía tienen la intención de reformar el Código Laboral?

En las pláticas que hemos tenido hemos visto que el problema es mucho más amplio, que es necesario ver toda la política social en las instancias correspondientes y el Consejo de Planificación Económica y Social podría ser adecuado. Tenemos que ver la parte de educación… da la impresión de que estamos graduando gente para el desempleo, no vemos esa relación directa, entre la educación superior y la producción. Además hay que ver la salud e higiene laboral, la infraestructura, toda una serie de elementos que no son aislados.

Va a ser una excelente oportunidad para ver cómo se puede modernizar la seguridad social, reglamentarla, darles un marco jurídico a las clínicas previsionales.

¿Podría ser que las situaciones de huelga o demandas por convenios colectivos en algún momento desaparezcan?

Por lo menos van a disminuir, aunque no puedo separar ciertos vínculos políticos alrededor de esta situación, que pueden emerger en los próximos meses, pero al menos dentro de toda esta problemática se puede dar una instancia que puede dirimir conflictos sin ir a la calle.

¿Los convenios colectivos realmente afectan las disposiciones de capital de las empresas?

No. Lo que se quiere producir de cara a la modernización del mercado laboral es la comprensión de que en el mediano y corto plazo toda la situación laboral debe ser vista en función de Nicaragua y de la región homologando legislaciones en lo posible, por otro lado, tenemos los mismos problemas y debemos dar una respuesta más integral a todo eso. Y tercero, se deben comprometer ante la nación a tratar de permanecer en esta paz de diálogo social como un instrumento de mediación y donde se diriman los procesos sin necesidad de conflictos.

¿Cuál es la tendencia, según análisis hechos, hacia dónde generar mayor fuente de empleo?

La perspectiva que tiene el país, en estos momentos yo creo que es potencialmente excelente, por tres razones: la primera, es que este gobierno, más allá de las condiciones objetivas como la baja de los precios internacionales, las remesas que disminuyen, el consumo ha disminuido mucho en Estados Unidos, en medio de eso hay un sentimiento de confianza nacional.

¿Pero hacia dónde debe orientarse la generación del empleo? Hay quienes dicen que al sector industrial y otros al agropecuario.

A mi juicio, Nicaragua debe hacer tres cosas: la primera es que el sector agropecuario debería iniciar programas tendientes a mediatizar la actual crisis del café, no podemos sustituirlo en el mediano plazo, pero sí podemos ampliar la oferta exportable de nuestros productos. Tratar de buscar nichos en los mercados internacionales para exportarlos con mayor valor agregado. En la parte de la industria nacional que ha bajado sus exportaciones en este año, lo que se puede dar es abrir la regulación para que se puedan dar fusiones, creación de nuevas empresas para la exportación.

Una de las cosas inmediatas es la posibilidad de hacer crecer la maquila, no como una respuesta permanente a todos estos problemas sino una repuesta inmediata al desempleo que está causando estragos en nuestra sociedad, pero la maquila que tienda a ser un poco más técnica, que tiene que ver con arneses eléctricos, que implica operarios con un nivel de capacitación mayor; por tanto, le van a pagar un salario mejor, que en la maquila de textiles, es una especie de segunda fase.

Pasando a otro asunto, el Cosep depositó un voto de confianza en su persona debido a la experiencia acumulada para elegirlo como propuesto a la Vicesuperintendencia de Pensiones…

Así es, y en medio de eso, hay opiniones públicas que dicen lo contrario. Es evidente que mucha gente no quiere que yo esté allí

¿Por qué dice que no quieren su presencia?

De alguna manera saben que mi estilo de administración y mi rol en este cargo va a ser lo más transparente posible.

¿Podríamos decir que en algún momento, las actividades del fondo de pensiones se desvirtúen?

Espero que no. No es precisamente de la Dirección Superior que voy a hablar, sino de otros peces gordos que están alrededor de eso y de alguna manera no les interesa que esté presente por allí.

¿Qué interés habría de que los procesos no se ejecuten adecuadamente para beneficio de los asegurados?

En principio, toda la gestión pública debería ser en beneficio para el país y sus habitantes. No necesariamente ha sido así todo el tiempo, cuando se confunden los intereses personales, con los institucionales, comienzan los problemas.

¿Cuáles son las metas, los planes que se ha planteado como Vicesuperintendente de Pensiones?

Yo creo que una de las primeras cosas que hay que hacer es que el sistema debe llegar a conocerse por los usuarios. Se ha hecho un esfuerzo en este sentido, debería continuarse, profundizarse, discutir con los sindicatos, no sobre el porqué del nuevo sistema, sino cómo va a funcionar y cómo pueden ellos incidir para que marche de la mejor manera, nombrando un representante, auténtico, genuino, de sus centrales para que los representen en el Consejo Directivo de la Superintendencia.

Para eso hay un paso previo, tienen que reunirse todas las centrales sindicales y hacer un ejercicio de conciliación para que de todos ellos surja uno.

¿Es posible que se unan todas las centrales sindicales?

Creo que sí, actualmente estamos bastante adelantados, he estado, presente en casi todas las reuniones que a lo largo de todos estos años se han dado al respecto, y parece que la madurez que está mostrando el movimiento obrero de Nicaragua, es sumamente positivo.

No obstante, persiste el temor de la gente hacia lo desconocido, y el manejo que va a implicar, ¿qué van a hacer?

Ese temor se quita hablando con la gente, explicándoles, darles detalles de lo que se está haciendo, cómo se está haciendo, qué significa, cuáles son los resultados de esta operación trimestralmente. Tiene que tener una campaña de comunicación permanentemente, con la sociedad.

¿Han pensado en fortalecer la comunicación una vez establecida la SIP [Superintendencia de Pensiones]?

Por supuesto, y debo decir que hemos encontrado elementos que apoyan al Superintendente en esa línea, debo admitir que hay uno que otro disidente. Pero, en general se está formando algo.

¿La persona de Martín Aguado, al frente de la SIP podría tener alguna incidencia en la implementación del mecanismo?

El mecanismo ya está sentado por ley, los controles están sentados y son muchos, hay muchos filtros, las tomas de decisiones no van a depender de una sola persona, es parte de un proceso de amplia participación de las administradoras de pensiones y una comisión de riesgos de la junta directiva, del Superintendente y del Vicesuperintendente de manera que desde esa perspectiva existen en la ley contemplados muchos mecanismos para asegurar el buen manejo de todo esto.

Aparte hay que comprender que la Superintendencia no va a manejar fondos, sino las administradoras de pensiones

¿Cuáles son los beneficios inmediatos para la población establecidos estos mecanismos?

Al menos cuatro. El primero y mejor de ellos, es que el seguro del fondo de pensiones va a dejar de ser caja chica para el gobierno de turno. Si quiere encontrar una de las razones básicas del porqué quebró el antiguo esquema, fue por eso. Lo segundo, es que va a existir de cara a los afiliados una mejor comunicación y un mayor vínculo, cada afiliado va a tener su propia tarjeta donde estén contemplados todos los movimientos que se den cada tres meses. El movimiento de sus cotizaciones, ingresos, el certificado de traspaso, la rentabilidad de las inversiones que se hicieron con esa plata, totalmente reflejado en esa libreta de inversiones, que le va a dar al afiliado una seguridad de que sus recursos están bien empleados y sabe momento a momento cuánto tienen, porque ahorita hay que ser Mandrake (el mago) para saber cuánto va a ser su pensión mañana. Lo tercero, es que el monto del fondo de pensiones son patrimonios distintos del patrimonio de las Administradoras de Pensiones, y lo cuarto es que además de incentivar el ahorro, fundamentalmente va a servir para poder invertir en proyectos sociales en Nicaragua. A partir, de estas cotizaciones podemos visualizar la construcción de casas para gente de escasos recursos, que a su vez pueden beneficiar a los mismos afiliados, hay un menú de inversiones que ya están contempladas en la ley. De manera que la condición de riesgo es la que va a estar midiendo el pulso de cómo va cada una de esas inversiones diariamente.

¿Qué pasaría si en el traspaso de información se encuentran muchas anomalías en el manejo de los fondos del seguro?

Son dos cosas diferentes, los fondos del Seguro Social no tienen que ver con la Superintendencia de Pensiones. El Seguro Social sigue existiendo, donde todos los mayores de 43 años tendrán allí su afiliación. Todo, las clínicas previsionales y el cuidado materno infantil van a continuar bajo la égida del Seguro Social. Cualquier situación que se presente va a ser problema del Seguro Social.

¿Cairo Amador, será entonces, el ojo vigilante de todos los procesos que se lleven a través de la Superintendencia?

Más bien me veo como coadyuvante a que este proceso se lleve y arribe a un puerto seguro, que redunde en bienestar a favor del pueblo nicaragüense y me veo combinado a reportar mis actividades de forma mensual ante el organismo que me dio su confianza y su voto para estar donde estoy. Es al Consejo Directivo del Cosep al que le estaré rindiendo cuentas con cierta periodicidad, aparte de lo que dice la ley.

TRAYECTORIA PROFESIONAL

Nació en Matagalpa, pero a corta edad se trasladó a Managua.

Estudió en la Universidad de Lovaina, Bélgica.

Concluyó sus estudios de abogacía en Nicaragua.

Fue director de política comercial para los países socialistas en los años 80.

También fue director de Nicaragua ante los países exportadores de banano.

Salió del país rumbo a México, Costa Rica y Estados Unidos integrándose a movimientos insurgentes en contra del gobierno sandinista en colaboración con Edén Pastora.

En México realizó una maestría en Administración de Empresas y otros cursos sobre Política Centroamericana.

Para 1990, en el gobierno de doña Violeta, se involucra en la creación de la Política Social.

En 1992 es trasladado al programa de reconciliación nacional, de donde salió por razones políticas.

Trabajó como gerente corporativo de la Tabacalera Nicaragüense.

En los últimos años ha realizado consultorías en materia de inversiones extranjeras, laborales.

Actualmente es vicerrector de la Universidad del Valle.

Dentro del Cosep se ha convertido en el representante ante las discusiones tributarias y laborales.  

Economía

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