La desconfianza entre los fiscales hizo lento el proceso de votación. La presidenta de la JRV 3942, en la Escuela Divino Niño, revisa una cédula con rayos ultravioleta, a pedido de éstos.(Inserto) Jesús Solís.

La odisea del voto

Madrugar no ayudó mucho ayer, pues los centros de votación abrieron con una o dos horas de retraso Hambre, calor y larga espera no fueron suficientes motivos para evitar que los ciudadanos acudieran masivamente a votar Nohelia González [email protected] Dejar todo para último momento es una característica de los nicaragüenses. Ayer, aparentemente, fue una excepción. […]

  • Madrugar no ayudó
    mucho ayer, pues los
    centros de votación abrieron con una o dos horas de retraso
    Hambre, calor y larga
    espera no fueron
    suficientes motivos para evitar que los ciudadanos acudieran
    masivamente a votar

Nohelia González [email protected]

Dejar todo para último momento es una característica de los nicaragüenses. Ayer, aparentemente, fue una excepción. El calor sofocante de la mañana dominguera no fue atraso para que las personas tempranearan a hacer fila frente a los centros de votación ubicados en escuelas, casas comunales o gremiales.

No sirvió de mucho. La mayoría de las Juntas Receptoras de Votos abrió después de las ocho de la mañana.

No valió que los electores llegaran a las cuatro, cinco o seis de la mañana, llevando cafecito, una banqueta de madera o una silla plástica para aguantar la espera, ni que los miembros de las JRV y sus fiscales estuvieran en su sitio a las seis de la mañana: las fallas en la acreditación de fiscales y miembros por parte del Consejo Supremo Electoral —algunos de los cuales eran menores de edad—, causaron atrasos.

A esto se sumó un lento conteo de boletas, pues la desconfianza entre los fiscales era notoria, que hizo que votar se convirtiera en un derecho ciudadano engorroso, que en algunos casos provocó gritos de protesta de parte de los pobladores que tenían largo rato de espera.

“PEQUEÑECES”

En la Escuela Divino Niño, del Barrio “Francisco Salazar”, colindante con residencial Las Colinas, en Managua, el centro de votación abrió pasadas las ocho de la mañana, porque en una de las cinco juntas receptoras, la cédula de la segundo miembro de la JRV número 3942, Luz Marina Hernández, del Partido Conservador, no estaba acreditada por el CSE.

“El segundo miembro no estaba acreditado, luego el CSE lo autorizó”, informó Aurora García, observadora electoral por la Fundación Nicaragua Nuestra, para quien resulta anómalo que en esa junta receptora la fiscal del Partido Liberal interfiriera tanto en el proceso de votación, volviéndolo aún más lento.

PROCESO LENTO

“¿Y es que a ese personal no lo capacitaron? … ¡hombré!”, gritaban algunas personas que esperaban en la larga fila fuera del recinto. Otros que insistían en ingresar rápido a la JRV, presionando al policía electoral que por respuesta daba un “no, espere en la fila”, reclamaban “abren tarde y todavía están con malacrianzas”.

Para algunos de los que hacían fila en este centro de votación, el proceso avanzaba con “demasiada lentitud. Todos estamos desesperados por votar”, expresó Porfirio Narváez, que al igual que doña Francisca Chavarría Espinoza esperaba entrar a la junta y votar, y esperar “que quede el que Dios decida”.

Cerca de ellos, con aliento etílico, Adán Douglas Farrach Fonseca, reclamaba porque las JRV no habían abierto temprano. “Es un error grande que nos saca de la tranquilidad”, opinó.

CENTROS INCÓMODOS

Algunos centros de votación, ubicados en los barrios “Ariel Darce” y “René Schick” no prestaban las condiciones adecuadas para instalar Juntas Receptoras, tal es el caso del Colegio “Azul de Nicaragua”, donde la Junta Receptora 3531 fue ubicada en el baño del colegio.

Martha Irene Oporta Centeno, fiscal de centro por el Frente Sandinista, criticó que una de las tres JRV del centro estuviera en el baño, pues según dijo todo el personal que trabaja en el proceso electoral debería acudir a las viviendas vecinas para poder ir al baño.

La Casa de la Mujer en el Barrio “René Schick” era otro centro incómodo. Una sola entrada para tres juntas receptoras, en un local reducido y caluroso.

ATRASO POR ANCIANOS

El ingreso prioritario para los adultos mayores incomodaba aún más a aquellos que llegaron temprano a votar. “Como se da prioridad a los ancianos son unas filas interminables, pues los ancianos no entran solos, van con dos personas y eso nos afecta bastante”, explicó Oswald Urbina, fiscal de centro de votación por el FSLN.

Y es que los ancianos esperaban a que sus conocidos de la misma edad salieran del centro, o se quedaban conversando sobre su ingreso a la JRV, provocando la reacción de los demás votantes. “Hay mucho sofoque de la gente, están entrando de cuatro en cuatro, pero todos quieren entrar al mismo tiempo”, dijo Gisell López, fiscal del centro por el PLC.

POCA VIGILANCIA POLICIAL

La presencia de policías y militares en las calles de Managua, en días pasados, aparentemente quedó en demostración, pues ayer una de las quejas de la población que acudió a las urnas era que no había policías que pusieran orden al relajo que se armó en algunos centros de votación.

Algunos policías a quienes encontramos en varios centros de votación dijeron que la orden era “hacer rondines” y no permanecer mucho tiempo en un mismo punto.

POR FIN EN LA JRV

-Estar de últimos en una fila de más o menos 300 personas que se concentraban en el Colegio Macaralí, del Reparto Schick, no hacía perder el ánimo a Carlos Madrigal y a Mauricio Tapia, para quienes “había que hacerles swing (batear la pelota)”, pues ya estaban en la fila para votar.

-Y es que luego de la espera en la fila, una vez en la Junta Receptora, el proceso era relativamente rápido. Diez minutos máximo. Luego de presentar la cédula o documento supletorio —la credencial que el CSE dio a los periodistas no sirvió de mucho en algunos casos—, daba luz verde para que el Presidente de Junta extendiera las cuatro boletas de votación. Luego al recinto secreto para ejercer el derecho al voto, y después depositar las boletas en las urnas respectivas.

-De nuevo frente a la directiva de la JRV un miembro marcaba el dedo pulgar de la mano derecha, otro devolvía la cédula “ponchada” en señal de que ya se había votado, y hasta la siguiente elección.  

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