- De 1,400 mujeres enfermas de
cáncer atendidas en el Hospital Berta Calderón fallecieron 300
Mariuca Lomb Especial para LA [email protected]
Las cifras de la detección del cáncer cérvico-uterino continúan siendo alarmantes y no parecen servir para que, quienes tienen en sus manos el destino de los recursos, desarrollen un programa preventivo de salud pública eficaz.
La doctora Mirna Rodríguez, ginecóloga del Centro de Mujeres Ixchén, sostiene que la cantidad de muertes de mujeres por cáncer podrían evitarse con tratamientos preventivos y detección a tiempo.
Para Rodríguez, el trabajo de carácter privado que desarrollan los centros de salud para las mujeres, es mucho más efectivo. El año pasado Ixchén atendió a 17,500 pacientes, a las que se les realizó el papanicolau, o prueba para detectar el cáncer cérvico-uterino. “Salieron un 4 por ciento de casos alterados. Ahora, a finales de septiembre, llevamos 11,000 pruebas”.
La importancia de la revisión ginecológica y la prueba correspondiente es determinante para que una mujer con factores de riesgo de cáncer cérvico-uterino, sencillamente viva o muera.
“Dependiendo del resultado de papanicolau podemos determinar en tiempo y forma cuándo empiezan algunas lesiones, algunos cambios en la mujer, y le podemos dar atención precoz, con lo que el cáncer no se desarrolla”. Y la curación, asegura la doctora, ocurre entonces en el 95 por ciento de los casos.
300 MUERTES
De las 17,500 mujeres que se hicieron la prueba en Ixchén, un cuatro por ciento fueron precancerosas, lo que significa curación. No corrieron la misma suerte cinco mujeres de entre este porcentaje, a las que se les detectó cáncer avanzado y fueron remitidas al Hospital Berta Calderón. “Este hospital atendió a 1,400 pacientes de las que fallecieron 300, y el resto sigue en proceso de atención”, explica la doctora Rodríguez.
La única forma de evitar esta dramática cifra de muertes es con la prevención, y ésta sólo es posible si las mujeres tienen, no sólo acceso a las revisiones periódicas, sino que también se invierta en ellas tiempo y recursos para inducir a la población femenina a una toma de conciencia de la necesidad de dichas revisiones.
Ahora las mujeres tienen más hábito de ir a un centro a hacerse un chequeo ginecológico. Porque para llegar a un cáncer, como explica la doctora de Ixchén, tiene que pasar un proceso, y para detectarlo a tiempo ha de realizarse la prueba.
“Se notan los cambios y se separan a esas mujeres de las otras pacientes negativas, para poder hacerles unos estudios especiales y determinar si esta mujer es portadora de una lesión y curarla totalmente”
SÍNTOMAS Y FACTORES DE RIESGO
La Dra. Mirna Rodríguez explica que no hay ningún síntoma que indique la presencia de cáncer. “No los hay, pero nos podemos dar cuenta si la mujer llega a hacerse pruebas una vez al año. Así le damos seguimiento y conocemos su historia, los riesgos que corre esa mujer de desarrollar un cáncer”.
Los factores que inciden en el riesgo a desarrollar cáncer son múltiples, pero los más comunes tienen que ver, en un 95 por ciento, con las enfermedades de transmisión sexual.
“Por ejemplo, que sea una mujer que empezó a tener hijos muy joven, antes de los 19 años. También cuando ha tenido muchos partos. Cuando ha tenido compañeros diferentes, también hay riesgo, por transmisiones de enfermedades sexuales”.
PAPILOMA Y CÁNCER
Algunas de estas enfermedades de transmisión sexual, más frecuentes de lo que se quiere admitir, son precursoras de casi el 100 por ciento de lesiones precancerosas. El papiloma humano, por ejemplo, que se transmite por relaciones múltiples.
“El papiloma humano lo transmite el hombre, cuando ha tenido muchas parejas; y la mujer, si ha tenido varias parejas, se lo transmite al varón. Pero la mayor parte del tiempo es el varón el que lo transmite a la mujer, porque empieza a tener relaciones sexuales mucho antes que las mujeres”, explica Rodríguez, para quien el común denominador son las parejas múltiples y no usar protección.
El papiloma humano en los hombres “es asintomático y no desarrolla nada. El 90 por ciento sólo son portadores del proceso viral y lo transmiten al resto de personas. En cuanto al riesgo en el varón, éste tiene que tener una gran promiscuidad y una falta de higiene muy alta para que padezca por esa enfermedad cáncer del pene. La mujer es la que lo desarrolla al adquirir la enfermedad”.