En Letra Pequeña

Fabián [email protected]

BOTAR LASTRE

El primer cálculo liberal fue que Bolaños podría llegar a la victoria con Alemán y sus socios “a tuto”. Veinte días antes, en un escenario de empate cerrado, Bolaños decide botar un poco de lastre para aligerar el paso: coge tímidamente distancia de Alemán y ataca los santuarios que él mismo hasta hace poco defendió: megasalarios, dietas y tráfico de influencias. Ahora quiere sacar a los socios de Alemán de la lista de diputados, todo con el propósito de quedar más liviano para el sprint final donde la carrera parece que se decidirá por una nariz.

¿SÍ SE PUEDE?

A don Enrique Bolaños se le ha presentado una oportunidad de oro para demostrarnos que “sí se puede”. ¿Podrá Bolaños sacar a los Eduardo Mena, a los Donald Spencer y demás de la lista de diputados del PLC? Si fracasa ahora, cuando le consienten todo porque en esta campaña se juegan la vida, ¿qué garantía hay que podrá hacer lo que prometió una vez esté en el gobierno? Concedamos que Bolaños actúa de buena fe y no nos está engañando, como muchos sospechan, pero dejemos que sean los días que faltan los que confirmen una vez más la gran distancia que hay entre querer y poder. ¿Se puede don Enrique?

MALA IDEA

Dicen que tras la propuesta de Daniel Ortega sobre un “desarrollo conjunto” del Río San Juan entre Costa Rica y Nicaragua hay fuertes intereses económicos particulares, por ello es explicable la vehemencia con que se defiende este proyecto en la cancha rojinegra. Lo inexplicable es que haya lanzado esta idea en plena campaña electoral a sabiendas que si en algo estamos unidos los nicaragüenses es en no dejar que los ticos se nos vayan quedando “al suave” con el río. ¿De quién habrá sido tan mala idea?

LO TUYO, LO MÍO

Y no venga a decir Ortega ahora que en esta propuesta no se le está dando a Costa Rica más de lo que cualquier tratado permite. ¿Por qué si el río San Juan es nicaragüense vamos a compartir su desarrollo con Costa Rica? Si la cosa es hacer gestos de hermano, ¿por qué no compartimos el Parque Nacional Guanacaste, en el lado tico? O si de prestar nuestros recursos se trata ¿por qué no hacemos un desarrollo conjunto del río Matagalpa? Si no definimos ahora con claridad qué es lo nuestro y qué es lo de ellos, pronto no habrá nada nuestro que definir.

¿QUIÉN LIMPIA?

Una vez que pasen las elecciones ¿quién va a limpiar las ciudades de tanta propaganda que la ensucia ahora? No sé si en la Ley Electoral, o en algún reglamento del Consejo Supremo Electoral, debería existir un mecanismo que obligue al partido a limpiar su propaganda una vez que pasen los comicios y no dejarla sólo en manos de su buena conciencia, porque todavía hoy se puede observar una que otra propaganda de la UNO o el gallo ennavajado del 89.  

Editorial
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