PARLACEN, una necesidad de la región

Angela Saballos

Me sorprendo cuando escucho a los inteligentes referirse negativamente al Parlamento Centroamericano porque teniendo ante sus ojos el extraordinario crecimiento de la Unión Europea, no podría haber duda alguna de que la concertación jurídica y económica de países logra objetivos que no serían posibles para una nación que se impulsa en solitario.

Desde 1981 que la entonces Comunidad Económica Europea decidió invitarme como periodista para que conociera sus instituciones, soy una total convencida de que la única manera de que nuestra región avance, es a partir de la unidad de naciones.

Entonces me caló el esfuerzo de los europeos que, a pesar de la diferencia de culturas, idiomas, geografía y disparidad económica entre ellos, presentaban un frente común para el desarrollo, creando organismos que permitieran esa meta común. Me sorprendió el Parlamento Europeo porque conociendo lo difícil que es lograr el consenso de los diputados nacionales aún en leyes necesarias para nuestro país, debe ser mucho más difícil lograr ese acuerdo para el bienestar federal.

Los logros de la Unión Europea permiten gran estabilidad, riqueza y bienestar para sus pueblos, de tal manera que el euro, su moneda común, rivaliza con la de otras potencias económicas. Pienso que este único ejemplo es válido para convencer al más escéptico.

Pero para llegar a esta realidad, los estados europeos debieron alcanzar un compromiso sobre temas de integración. Éste es regulado por tratados y ejecutado por las instituciones de la Unión Europea. La voluntad conjunta de dichas naciones para darle validez a ese marco es el tema aún no resuelto por los presidentes centroamericanos.

El Parlacen fue creado por los presidentes de nuestro istmo como uno de los compromisos de conciliación tras la guerra en Centroamérica de los años ochenta. Se había firmado la paz en la Cumbre de Esquipulas, había que institucionalizarla y lograr la necesaria integración basada en leyes aprobadas por el Parlamento Centroamericano y ratificadas por los distintos gobiernos de la región.

Al momento sólo la Asamblea Nacional de El Salvador ha iniciado la reforma a su Constitución Política sobre este asunto.

En las elecciones realizadas entre 1989 y 1990 en Guatemala, El Salvador y Honduras, fueron electos los primeros diputados al Parlacen que se instalaron en Guatemala el 28 de octubre de 1991.

Fue hasta en 1996, que los nicaragüenses elegimos a nuestra primera bancada ante el Parlacen. Estos 20 diputados, junto con sus suplentes, cumplirán cinco años de existir como tales. A éstos se agregan por ley, los ex presidentes y ex vice presidentes de nuestras repúblicas.

Por otra parte, el Parlacen se ha abierto hacia el Gran Caribe porque también participan Panamá como estado con plenos poderes y República Dominicana, con parlamentarios designados. La República de China actúa como observador; México y España anunciaron su interés en acreditarse en esa misma categoría.

Existe la tesis de que un estado moderno para lograr la integración, debe descentralizar su poder en beneficio de los estados vecinos; así como también debe descentralizarse a través de las alcaldías para lograr una mayor participación de la sociedad civil en la gestión pública. Esto permitiría que los ciudadanos impulsaran expedientes que faciliten el proceso de integración a niveles prácticos.

La firma del CA-4 que permite la libre movilidad de las personas entre Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua es uno de esos logros. Hay otra serie de iniciativas que esperan la voluntad política de los gobernantes para beneficiar al pueblo.

Una manera muy oportuna de apropiarse del tema es aprovechar su voto este 4 de noviembre para elegir los diputados ante el Parlacen. Ante la globalización es necesaria la integración, un mensaje simple y claro que abonaría en beneficio del progreso de nuestros países. ¿Los diputados? ¡Usted los escoge!

Angela Saballos es periodista y encargada de prensa del Parlacen en Nicaragua  

Editorial
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