- En la zona norte “sí hay hambre”, a pesar de lo que dice el Presidente de la República, asegura campesino
- Afectados esperan que al presidente Arnoldo Alemán “se le conmueva el corazón”
Valeria Gonzá[email protected]
Por segunda vez en lo que va del año, el Parque Luis Alfonso Velásquez Flores, ubicado frente a la Asamblea Nacional, se transforma en el albergue de las familias campesinas desplazadas de diez comunidades de Jinotega y Matagalpa, donde la sequía ha acabado con las cosechas de las familias.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) enfrenta dificultades para brindar asistencia alimentaria a las personas afectadas por la sequía en Centroamérica. La organización sólo tiene alimentos para este mes.
En la zona norte “sí hay hambre”, a pesar de que el presidente de la República, Arnoldo Alemán, ha reiterado que en el país no existe tal problema, expresó Manuel Hernández Castro, representante de las familias provenientes de Jinotega.
Aseguró que ellos tratarán de negociar con el Presidente una serie de peticiones que ayuden a aliviar la pobreza en la que están inmersos. Una de las solicitudes será alimentos y una parcela de tierra para hacer sus siembras de autoconsumo.
“En el campo el que tiene sus granos básicos es el que tiene su parcela y semillas. Esta gente no tiene nada, porque los 365 días del año le dan su hombro al hacendado, por eso están aquí…”, dijo Hernández.
Señaló que ellos, a pesar de haber recibido ayuda del vicealcalde de Managua, Evert Cárcamo, no están siendo manejados por ningún partido político, ya que ellos se mueven por “el hambre y el desempleo”.
Por su parte, Erick Dávila, representante de las familias de Matagalpa, manifestó que ellos “desde pequeños han aprendido a trabajar en las haciendas y jamás han pedido un centavo, pero la difícil situación que atraviesan, los obligó a venirse a la capital”.
MENORES NO QUIEREN ANDAR RODANDO
“Esperamos que al Presidente se le conmueva el corazón para que cumpla con nuestras peticiones, porque en este lugar estamos asentadas unas 100 familias”, comentó Dávila.
A pesar de sus escasos diez años, Anielka Valdivia, una de las niñas que se encuentra en el parque, comentó que ella y sus dos hermanitas, Reina e Idiana, logran alimentarse de “verduras, guineos o lo que hallamos cuando vamos a pedir al Mercado Oriental”.
Manifestó que a ella le gustaría tener su casa propia para no andar rodando con sus hermanitas, además, desea ir a la escuela para trabajar como maestra, pero su ilusión se podría truncar, porque ella no ha asistido a la escuela, ya que tenía que ayudar a su mamá en la recolecta de café.
En sus sueños de niña, comentó que si ella fuera presidenta haría hasta lo imposible por ayudar a su familia y a sus amigos que comparten estos momentos difíciles.
PRIMERA PROTESTA
El mes pasado unas 700 personas se trasladaron desde Matagalpa hasta la capital, para pedir a las autoridades una respuesta inmediata, ya que sufrían de hambre producto de la crisis cafetalera.
Ellos tuvieron respuesta luego de menos de 24 horas de protestar en Managua, ya que el gobierno les propuso regresar a su región a cambio de trabajo por alimentos a corto plazo, con el programa de la Secretaría de Acción Social (SAS), pero esta propuesta fue rechazada.
Además, el gobierno ofreció terrenos en la región de Occidente y en la “parte cercana a Zelaya Central”, lo cual fue rechazado por los reclamantes, sin embargo, la comisión de campesinos negoció a espaldas de la mayoría y aceptaron el planteamiento del gobierno.
La propuesta del gobierno contemplaba la asignación de tres manzanas por familia sin tierra, aunque la demanda inicial de los campesinos era de 10. La asignación de las tierras se daría después de la creación de una comisión especial, en la que participarían funcionarios de instituciones competentes y representantes de los campesinos.