Tito Rondón [email protected]
Como solamente en Managua se podía jugar entre semana porque había estadio con luces (no se le ocurría a nadie que se pudiera jugar de día entre semana; esa “innovación” vendría con el nuevo sistema económico de los ochenta), pues todos los equipos jugaban en la capital. Por consiguiente, era normal ver enfrentarse un martes, digamos, al San Fernando y al Carazo ante unos 200 espectadores.
Dado que iba a los partidos, empecé a conocer a los peloteros. En realidad, me interesé por primera vez en la Primera División, en 1970 cuando Carlos García invitó a Joe DiMaggio y Bob Feller, pero llovió y no fui, y luego no me atrajo ir por la baja calidad de pelota que se jugaba entonces.
También comenzaron las reuniones de la Comisión Técnica. Entre los miembros estaban (me van a perdonar si me olvido de alguien): Chico Pinell, Noel Urcuyo Zeledón, Artidoro Arana, Pancho Pepe Prado (es decir, los compiladores del torneo), Chale Pereira Ocampo, Enrique Vanegas, Augusto Proveedor y Carlos Pérez. Todos sabían muchísimo de béisbol, yo estaba feliz.
Por supuesto, ahí tuve mi primer enfrentamiento con Carlos García, por lo que no me avisaron durante mes y medio de las reuniones. Durante ese período escogieron al manager, por una “votación de notables”, arreglada para que ganara el candidato de Carlos, Argelio Córdoba.
No es que no lo mereciera, es un gran manager, pero la Comisión se hubiera inclinado por Oscar Larios. Muchos recuerdan que el voto decisivo lo dio Chale Pereira.
Una vez que regresé se pasó a la escogencia de la pelota a usarse; como Chale Pereira distribuía la McGregor 97, se autodescalificó durante las sesiones que trataron ese tema. La McGregor 97 era una pelota muy viva, había sido la bola oficial durante la Liga Profesional, y había dejado gratos recuerdos, por lo que se ganó casi por unanimidad ser usada en el Mundial. Chale regresó.
Un día, allá por el mes de julio de 1972, después de una reunión de la Comisión Técnica, Chale me invitó a ser huésped en su programa deportivo en la Radiodifusora Nacional, hoy Radio Nicaragua. Grabamos el programa; Chale me dio rienda suelta para que hablara de varios temas “vacas sagradas” y me solté a placer. Más tarde escuché la grabación y me gustó; en ese momento me di cuenta que quería ser cronista deportivo de radio.
Por esos días me encontré a Oscar Miranda y Gustavo Raskosky (en paz descanse), y después de platicar sobre las transmisiones de radio y televisión en Nicaragua me invitaron a ayudar a narrar la Serie Mundial. No lo tomé en serio, pero llegado octubre me llamó “Mirandita” para acompañar a Archibaldo Arosteguí, y la acogida del público fue muy positiva.
No lo sabía, pero había dado otro paso hacia mi eventual profesión.