Viernes a viernes, cien de 3,600 afectados por el Nemagón junto a sus representantes legales, interponen una demanda contra las transnacionales.

Juicio para rato

A Flor de María le aterra la idea de quedar viva si Dios decide llevarse primero a su pequeña hija Ana María (Derecha en la foto) Janelys Carrillo Barrios [email protected] El trío de abogados nicaragüenses que impulsa la demanda por daños y perjuicios contra las siete transnacionales estadounidenses tiene el respaldo de la firma de […]

  • A Flor de María le aterra la idea de quedar viva si Dios decide llevarse primero a su pequeña hija Ana María (Derecha en la foto)

Janelys Carrillo Barrios [email protected]

El trío de abogados nicaragüenses que impulsa la demanda por daños y perjuicios contra las siete transnacionales estadounidenses tiene el respaldo de la firma de los abogados Thomas Gerardi y Walter Lack, que en ese país ha ganado demandas por “perjuicios masivos” contra poderosas compañías que han sido obligadas por las autoridades judiciales a indemnizar a los demandantes.

Gerardy y Lack fueron coabogados y representantes de 6,000 ciudadanos de Crockett, California, que en 1994 resultaron afectados por una explosión de gas venenoso. El caso fue valorado en 80 millones de dólares.

Asimismo, actúan como co-consultores para varios países de Sudamérica que tratan de recuperar costos por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. La demanda por daños es por 100.000 millones de dólares.

LA PRENSA entrevistó al doctor Walter Gutiérrez, director del Bufete Jurídico Ojeda, Gutiérrez y Asociados, quien entre otras cosas advirtió que el juicio contra las transnacionales podría durar unos cinco años.

¿Cómo se involucró con los afectados por el plaguicida?

Por medio de Victorino (Espinales Reyes) que mantuvo viva la lucha. Antes yo venía a Nicaragua como turista, pero un día leí el periódico y supe de la marcha de los ex trabajadores que venían a protestar a Managua porque no les aprobaban la Ley. Eso me conmovió y volví a Estados Unidos para hacer un estudio sobre la situación. Me contacté con Victorino hasta que tuve la certeza de que podíamos ayudar.

¿Qué motivaciones tuvo el bufete para asumir esta batalla legal?

En mi caso es un asunto personal porque no tolero la injusticia, y esas empresas perjudicaron a los nicaragüenses a sabiendas del daño que causaban. Me fui de Nicaragua a temprana edad, antes de radicar en Estados Unidos viví en Venezuela, donde me eduqué bajo los ideales de Simón Bolívar. Llevo año y medio trabajando en función de las demandas y mi compromiso es hacer justicia. Desde el principio admiré la tenacidad de esas pobres gentes, a las que el sol ni la lluvia amilanaron cuando vinieron a Managua a presionar a la Asamblea. Por ellos, por primera vez en mi vida pisé el Mercado Oriental, a donde fui a comprar plástico para que se guarecieran cuando hicieron los plantones frente al Parlamento.

¿Cómo organizaron su estrategia legal para impulsar el juicio y cómo se financian?

Hablé con mis socios en Estados Unidos, les expuse la situación y concluimos en que necesitábamos del respaldo de una firma económicamente poderosa. Esa firma es la de Thomas V. Girardi y Walter J. Lack, expertos en casos de perjuicios masivos que ha ganado juicios multimillonarios en ese país. Ellos se comprometieron a impulsar el caso si aprobaban la Ley 364.

A cambio de qué decidieron representar a los afectados por el Nemagón, que son gente pobre. ¿Cómo esperan cobrar honorarios?

Dinero. No seamos hipócritas. Para llevar este caso se necesita dinero. Al ganarlo, el 40% de lo que se recupere será para los bufetes nicaragüense y norteamericano.

¿Cuánto cuesta impulsar esta demanda?

Seis millones de dólares al año. En Managua, yo he desembolsado 200,000 dólares en año y medio. Parte de ese dinero ha sido para pagar los exámenes de los demandantes y demostrar que quedaron estériles por el Nemagón. Las pruebas de las mujeres cuestan 50 dólares y las de los hombres 15 dólares. El Ministerio de Salud ha certificado todos esos exámenes.

¿En qué estado se encuentra el caso ahora y cuánto tiempo cree que se llevará el juicio?

Esto no es fácil. Ahora estamos en la primera etapa. Cada una de las 36 demandas tiene que traducirse al inglés y notificarse a los representantes de las siete transnacionales por la vía diplomática para que tengan oportunidad de defenderse. La Embajada de Nicaragua en Estados Unidos nos informó que las demandas que ya han sido notificadas no han sido contestadas por los demandados que tampoco se presentaron a la mediación. Entonces lo duro viene después, el pleito legal en sí. Este caso dilatará por lo menos tres años, y si lo ganamos probablemente van a apelar, así es que serán dos años más. Desde el primer día que empecé esto yo les dije que pasarán por lo menos cinco años para que veamos los resultados del trabajo.

¿Confían en que ganarán?

Vamos a pelear hasta lo máximo, pero sabemos que en la vida nada es seguro, sólo la muerte y los impuestos. Yo sólo he prometido hacer el mejor trabajo posible. Esto es un riesgo y serio, no es un juego de niños. Es una hipótesis, pero podría pasar que venga un Senado republicano (en Estados Unidos) y decida pararle la ayuda a Nicaragua para ponernos bajo presión si seguimos el juicio. Estamos hablando de millones y millones de dólares. Hay intereses económicos muy poderosos, pero lo que importa es que ahora la gente tiene conciencia de su valor, y habérsela elevado no es una pérdida.

¿Qué requisitos deben llenar sus representados para ser incluidos en la demanda?

Haber laborado en las plantaciones entre 1970 y 1979; no haber recibido compensación alguna y no impulsar demandas con otros abogados.

¿La Ley 364 constituye un instrumento legal completo para llevar adelante el juicio contra las transnacionales demandadas?

Sí, porque cubre a las empresas que manufacturaban, distribuían, importaban, exportaban y transportaban el plaguicida. Además, les da la opción a los demandados de elegir si quieren que el juicio se ventile en Nicaragua o en Estados Unidos.

¿Desde que iniciaron las demandas ha ocurrido alguna situación que les ha contrariado?

Hay abogados que andan pagando 10 dólares a ex obreros del banano para que firmen contratos con ellos y en los que los comprometen a entregar la tercera parte de lo que supuestamente van a recuperar en concepto de indemnización.

Si desde los 70 se conocía de la toxicidad del Nemagón, ¿por qué cree que las transnacionales continuaron introduciéndolo en nuestros países?

De no hacerlo habrían perdido millones de dólares del producto que tenían en inventario. En Estados Unidos suspendieron su aplicación de inmediato, pero entonces optaron por deshacerse del veneno enviándolo primero a Costa Rica, después a Honduras y luego a Nicaragua.  

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