“Energía eléctrica del bagazo de caña de azúcar”

Erich G. EgerAgrónomo, Ecólogo, Administrador de Empresas. Con gran preocupación he leído en el Diario LA PRENSA del 18 de agosto, página 2B, un “Aviso de disponibilidad del documento de impacto ambiental” para el “Proyecto cogeneración de 15 MW de energía eléctrica a partir de generación de vapor por combustión de bagazo de caña de […]

Erich G. EgerAgrónomo, Ecólogo, Administrador de Empresas.

Con gran preocupación he leído en el Diario LA PRENSA del 18 de agosto, página 2B, un “Aviso de disponibilidad del documento de impacto ambiental” para el “Proyecto cogeneración de 15 MW de energía eléctrica a partir de generación de vapor por combustión de bagazo de caña de azúcar”.

Mi preocupación radica en que aún no hemos superado la mentalidad de agricultura explotadora irracional de los recursos naturales no renovables, por una nueva mentalidad de agricultura sostenible, en armonía con el medio ambiente, a pesar de numerosas publicaciones de la necesidad de su imperiosa implementación.

Las tierras del occidente de nuestro país y principalmente las de Chinandega están como las más fértiles del mundo, en especial donde está localizado el Ingenio Monte Rosa, que es el solicitante del proyecto, tierras que para su formación necesitaron miles o millones de años y las que debemos cuidar como “un patrimonio nacional”.

Al someter a combustión el bagazo de la caña de azúcar, se está destruyendo la materia orgánica producto de su cultivo, biomasa tan necesaria para el mantenimiento de la estructura y fertilidad del suelo agrícola, quedando sólo cenizas y materiales minerales, empobreciendo y destruyendo el suelo.

Lo indicado es triturar dicho bagazo, dispersarlo en la misma área agrícola donde fue extraída la caña e incorporarlo al suelo, de esa manera se está regresando al suelo agrícola lo que el cultivo le ha extraído, asegurando su sostenibilidad, equilibrio, estructura y fertilidad.

Insto al ingeniero Roberto Stadthagen Vogl, ministro del Marena, mi especial amigo, a no permitir que se implemente dicho destructivo proyecto, en aras de preservar nuestro suelo agrícola de occidente.

Por otro lado, existe en Nicaragua un gran potencial geotérmico sin explotar, más económico, más limpio, sin dañar el medio ambiente, al que se le debería dar todo el apoyo nacional y no destruir nuestros suelos agrícolas, con estos arcaicos proyectos.

Estoy en disposición de colaborar, aportando mis conocimientos de más de 35 años de práctica agronómica y ecológica, en la sustentación de oposición a este destructivo proyecto, sin interés económico, sólo por la patria.  

Cartas al Director

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