El estrecho margen adjudicado a Nicaragua por Honduras y Colombia, deja al país entre el paralelo 15 que es la línea trazada por el Tratado López-Ramírez, y el meridiano 82, que es la línea pretendida por Colombia con el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra.

Entre el paralelo 15 y el meridiano 82

Entre la espada y la pared. Esa parece ser la situación limítrofe de Nicaragua. Sin aliados en el Atlántico, el intento de la “Trinacional” aparentemente tiene sus contratiempos, mientras en La Haya se define uno de los últimos capítulos en la extensa historia de despojo del territorio nacional José Adán Guerra:“Nicaragua va de la inercia […]

  • Entre la espada y la pared. Esa parece ser la situación limítrofe de Nicaragua. Sin aliados en el Atlántico, el intento de la “Trinacional” aparentemente tiene sus contratiempos, mientras en La Haya se define uno de los últimos capítulos en la extensa historia de despojo del territorio nacional
  • José Adán Guerra:“Nicaragua va de la inercia al contragolpe”

Xiomara Chamorro [email protected]

Las autoridades nicaragüenses desestimaron versiones de fuentes diplomáticas de que un posible triunfo sandinista recompondría la actual estrategia de Nicaragua de buscar aliados en la región centroamericana para, entre otras cosas, defenderse mejor en sus reclamos limítrofes ante Honduras y Colombia.

De acuerdo con estas versiones, el gobierno de Estados Unidos estaría sugiriendo a El Salvador y Guatemala que la alianza impulsada por Nicaragua en la región, conocida como “Trinacional”, se manejara con más prudencia a la espera de los resultados electorales de noviembre próximo, ya que de resultar electo un gobierno sandinista, la estrategia que Estados Unidos privilegiaría estaría más orientada a “limitar” a ese posible gobierno y relegar alianzas de cualquier otro tipo en la región.

Adicionalmente, estas informaciones señalan que algunas reuniones de la Trinacional, que ya estaban previstas para estas fechas, se han visto pospuestas por estas razones.

Las mismas fuentes han informado que hace un par de semanas se realizó en Tegucigalpa una reunión de todos los embajadores de Estados Unidos en el área “para analizar la situación de Centroamérica”, reunión que aseguran se repetirá en los próximos días.

No obstante, el ministro de Defensa de Nicaragua, José Adán Guerra, descartó que los esfuerzos nicaragüenses por buscar aliados en la región se vean obstaculizados por los resultados electorales próximos, sin importar cuáles sean.

“No hemos tenido presiones ni conocemos que exista, de parte de Estados Unidos, ninguna sugerencia para los gobiernos de El Salvador y Guatemala, tampoco hay reuniones pospuestas por esas supuestas presiones, más bien esta Trinacional ha sido bien vista como un proyecto proactivo y no excluyente”, manifestó Guerra.

Consultado acerca de la secretividad que caracterizó la última reunión de los presidentes de los tres países, realizada en la casa de protocolo presidencial en Pochomil, Guerra pretendió desconocer que el encuentro presidencial se hubiera realizado en forma oculta.

“No hubo ningún secreto, lo que pasó es que, por razones internas en su propio país, uno de los presidentes pidió discreción”, explicó Guerra.

El Ministro tampoco quiso admitir que esta reunión se hubiera celebrado en reacción a una reunión bilateral realizada unos días antes entre Honduras y Costa Rica, y descartó que la visita del canciller de Honduras a Jamaica, que se produjo paralelamente a la reunión de la Trinacional, fuera una reacción de Honduras ante el encuentro de presidentes.

MÁS ALLÁ DE UN CONFLICTO ENTRE HONDURAS Y NICARAGUA

No obstante, Guerra señala que si bien el inicio de las tensiones en Centroamérica se produjo con el Tratado López-Ramírez entre Honduras y Colombia, destaca que el asunto no se limita a un conflicto entre Honduras y Nicaragua.

El funcionario indica que además del Tratado, que no sólo dispone de territorio nicaragüense, sino que violenta disposiciones del tratado marco de entendimiento regional firmado por todos los países del área, el gobierno de Honduras ha tomado algunas decisiones que afectan territorios en Guatemala y El Salvador.

“Ahí (con el Tratado) comienzan las tensiones, y es cuando Honduras destapa su estrategia territorial y marítima, de tal manera que después del Tratado emiten un decreto de líneas de bases rectas, en que tratan de impedir la salida a Guatemala por la Bahía de Amatique, creando espacios territoriales a través de islas y al mismo tiempo en algunos espacios que corresponden a El Salvador”, informó Guerra.

Según fuentes gubernamentales bien informadas, el alcance de esos decretos habría sido uno de los temas más importantes en la reunión de los tres presidentes.

Guerra indica que a diferencia de Honduras, tanto Nicaragua como El Salvador y Guatemala no tienen una política territorial de Estado que sea consistente.

“La política territorial nicaragüense se ha caracterizado por la inercia y el contragolpe”, indica.

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