George W. Bush.

Limitado apoyo a investigación con células embrionarias

Juan Ramón RomeroEFE Washington.- El presidente estadounidense, George W. Bush, ha dado un apoyo limitado al estudio con células embrionarias, al permitir que se investigue con las que ya han sido extraídas, pero no el uso de nuevos embriones. La decisión posibilita que sigan adelante las investigaciones sobre el potencial reparador de estas células en […]

Juan Ramón RomeroEFE

Washington.- El presidente estadounidense, George W. Bush, ha dado un apoyo limitado al estudio con células embrionarias, al permitir que se investigue con las que ya han sido extraídas, pero no el uso de nuevos embriones.

La decisión posibilita que sigan adelante las investigaciones sobre el potencial reparador de estas células en enfermedades, hasta ahora incurables, como las de Parkinson o Alzheimer, pero puede limitar otras.

El esperado anuncio de Bush fue recibido con una aprobación cautelosa por parte de grupos religiosos y representantes de asociaciones de enfermos, pero con insatisfacción en los círculos científicos.

“Mi decisión —dijo el presidente el jueves— es permitir el uso de fondos federales para las líneas ya existentes de células embrionarias ‘stem’, donde la decisión sobre la vida o la muerte ya ha sido tomada”.

Bush se refería a las cerca de 60 líneas que ya existen sobre células “madre” embrionarias obtenidas con anterioridad a partir de embriones sobrantes en las clínicas de fertilización in vitro.

Pero Bush rechazó el uso de nuevos embriones para obtener células, aunque hayan sido descartados en las clínicas. Para este fin, no habrá fondos federales.

Nada más conocerse la opinión de Bush, el senador republicano Sam Brownback expresó su “alegría” por la firmeza de la decisión, pero su “tristeza” por permitirse la investigación con células derivadas de embriones humanos.

El senador demócrata Edward Kennedy calificó la decisión de “paso adelante” pero “no suficiente” para impulsar la investigación.

Las células “madre” embrionarias son las más prometedoras con las que cuenta la ciencia, porque tienen la capacidad de dar lugar, si son cultivadas, a cualquiera de los más de 200 tejidos diferentes que tiene el cuerpo humano.

Proceden de los “blastocitos”, los cúmulos de unas 140 células que permiten el desarrollo primario del embrión y fueron aisladas por primera vez en 1998 por el científico James Thompson, de la Universidad de Madison, en Wisconsin (EE.UU.).

Según explicó después la Casa Blanca, los científicos no podrán recibir apoyo económico si se nutren de las nuevas líneas que se deriven de la destrucción de embriones.

La decisión del mandatario tiene gran trascendencia para las investigaciones, porque cerca del 90 por ciento de los fondos que se emplean en experimentación proceden de los Institutos Nacionales de Salud, que son una entidad pública.

Otros países, como Gran Bretaña, apoyan sin embargo la investigación con embriones e incluso la clonación terapéutica, destinada a buscar remedios para numerosas enfermedades, pero no para dar lugar a un ser humano completo.

La decisión adoptada por Bush deja fuera, por ejemplo, a las investigaciones del Instituto Jones de Norfolk, en Virginia, que ha creado sus propios embriones para extraer las células prometedoras.

Y descarta por completo otros proyectos, como el de la empresa Advanced Cell Technology, que pretende clonar embriones para obtener las células embrionarias.  

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