Conrado Godoy
La promoción de la candidatura presidencial del ingeniero Enrique Bolaños —en mi modesta opinión el más idóneo de los aspirantes a la primera magistratura de la nación— está cimentada en propuestas claras y factibles, una de las cuales tiene el meritorio propósito de mejorar el nivel educativo y las condiciones económico-sociales de los jóvenes nicaragüenses mediante la creación de programas de capacitación con acceso a la nueva tecnología informática, becas para estudiantes esforzados de escasos recursos y profesionales deseosos de ampliar sus horizontes intelectuales, que les permitan contribuir a elevar los índices culturales del país, factor indispensable para un futuro desarrollo sostenido e integral. El proyecto en beneficio de la juventud contenido en la plataforma de gobierno del señor Bolaños, contempla asimismo, la construcción de una vasta red de infraestructura deportiva y recreativa que permitirá a nuestros jóvenes desarrollar todo su potencial físico y les mantendrá alejados de lacras que ahogan a las sociedades modernas como la vagancia, el pandillerismo y la drogadicción. Durante sus frecuentes giras por diversas zonas del país, don Enrique ha expresado reiteradamente que la atención a los jóvenes será un asunto prioritario en su administración, lo que desde luego, le obliga a cumplir como presidente los compromisos adquiridos como candidato. El mensaje parece haber sido captado positivamente por una buena parte de la población, como lo sugiere la más reciente encuesta de opinión, que nos muestra un sustancial pero previsible incremento en la intencionalidad de votos hacia el candidato liberal por parte del electorado. Evidentemente, una buena parte de estos electores está constituida por jóvenes en busca de oportunidades, ansiosos de superación, que no quieren saber nada de servicios militares obligatorios ni de ninguna otra forma de violencia y cuya máxima aspiración es encontrar el camino para desarrollarse intelectualmente y poder ser útiles a la sociedad. Y es esta juventud, precisamente, la que con sus votos decidirá el futuro inmediato de Nicaragua en los comicios del mes de noviembre.
El autor es periodista