René A. Montes [email protected]
Todos los años se repite lo mismo y no se hace nada. Llega el mes de junio y el queso chontaleño sufre una debacle en su precio, ya que el precio de la leche —de 14 córdobas el galón— se viene a pique y de 10 pasa rápido a 6 hasta tocar fondo a 3 córdobas, en tres meses. En promedio, de un galón de leche se saca 1 libra de queso.
La explicación que dan los grandes “economistas” es que la abundancia de la leche y por ende la baja de su precio es por la entrada del invierno. Sin embargo, en los destinos finales a donde llega nuestro queso, Managua, San Salvador, Guatemala y Tegucigalpa el precio se mantiene. La explicación: el gran negocio de los dueños de las queseras y exportadores, sólo están esperando las primeras lluvias de junio para llenar las cuentas bancarias de inmensas ganancias y sólo le dicen al productor, al campesinado, que ahora se pagará a tanto la leche y ya. Prueba de ello es que este año la empresa Parmalat llegó a Chontales a ofrecer pagar el galón a 15 córdobas y esto puso a temblar a los productores-exportadores que están tratando de jalar al productor de leche de nuevo a su redil, ofreciéndoles un poquito más. Pero, ¿cuánto durará esto ?
Ellos, los productores-exportadores tienen la capacidad de colocar la cantidad que quieran en el mercado centroamericano y más allá. Desgraciadamente el productor de leche está totalmente solo en su lucha por sobrevivir y está a merced del quesero salvadoreño u hondureño, quienes inicialmente sólo venían a comprar, ahora tienen sus propios negocios porque vieron que aquí nadie les iba a poner ninguna traba.
¿Por qué tanto descuido de nuestro gobierno en un producto tan vital para la economía de una vasta región de Nicaragua, donde todavía no llega la hambruna pero que es la siguiente, si ahorita no se toman las medidas necesarias para darle salida sin contratiempos al queso nicaragüense y El Salvador deje de ponerle trabas al producto?
¡El Gobierno de Nicaragua tiene la palabra para evitar la hambruna en Chontales! La economía está en picada en la zona por la baja planificada del precio de la leche.