Infantes homicidas y justicia

Adrián Ibarra M.

En la edición del Diario LA PRENSA del 25 de julio, aparece un artículo del consultor Marco A. Valle, además de opiniones vertidas por algunos ciudadanos sobre los niños homicidas. El caso grotesco de menores de 10 años que quitaron la vida a sus primos, también menores, todo por tierras. Las opiniones de los ciudadanos apuntan a mejorar la educación. El consultor advierte posible frecuencia en el protagonismo de niños y adolescentes en hechos delictivos.

El artículo en mención fugazmente explica que otras condiciones estructurales no desaten este tipo de conducta, el Sistema Judicial de Nicaragua, incluyéndome como jurista, creo, puede tener cargo de lo ocurrido. Lo acontecido con las tierras o las propiedades fue una desgracia que no supimos arreglar; aún está como un expediente pendiente de resolver. No quiero involucrar en esto a los políticos o personas que tuvieron protagonismo cuando inició este problema de tierras o propiedades. Me parece que es una cuestión intrínseca del Sistema Judicial; somos nosotros los que debemos poner punto final y resolver en sentencia, con fuerza definitiva, este asunto de las propiedades. No debemos, los abogados, notarios, secretarios, jueces y magistrados, permitir más intromisiones de ideas o actitudes que sigan dañando al Sistema Judicial del país.

No debemos permitir que políticos o personas influyentes hagan lo que les venga en gana con el Sistema Judicial; si la ley ya establece regulaciones, pues, apliquémoslas tal y como es; no acomodemos las cosas ni esperemos leyes de prórrogas o indemnizaciones, ya vez que los honorables diputados nos demuestran que no saben desempeñar su papel porque aprueban leyes que la semana siguiente las desaprueban, o en momentos de lucidez aprueban leyes que deberán aplicarse por 5 ó 6 meses.

Abogados: debemos recordar que en los registros de la Propiedad se arrancaban hojas enteras de los libros, se doblaban en 4 y se volvían a pegar, que registraban los títulos de reforma agraria sin el rigor exigido por la misma Ley Agraria. En los juzgados y casación todavía hay juicios de propiedad sin resolver, y lo más irónico, que teniendo leyes que aplicar.

Ahora preguntamos por qué estos padres de familia crían a sus hijos con tan malos sentimientos. Ya habíamos dicho que el problema de la propiedad dividió a la familia nicaragüense, pues es de esperarse que si el Sistema Judicial no da respuestas, las familias busquen soluciones expeditas, casi como encargarles a sus hijos: ‘si no hacemos esto, perderemos la propiedad’.

Es posible que el Sistema Judicial no sea el responsable directo de los hechos perpetuados por los niños, pero nuestra falta de beligerancia con nuestro trabajo ocasiona que la sociedad no confíe en este sistema y termine resolviendo sus problemas de otra forma que no es la civilizada. Mientras los abogados seamos imprudentes asesorando, y el Poder Judicial no resuelva justo a tiempo los juicios, la advertencia del consultor será como profética.

El autor es Jurista  

Editorial
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