En Letra Pequeña

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Negro porvenir
Perdónenme por ser tan pesimista, pero el destino de Nicaragua se ve terrible después de las elecciones. Si no, veamos los hechos que contradicen lo que se pueda decir al calor de la campaña electoral:

1. Honradez: ¿Qué honradez puede garantizar Bolaños, si hasta ahora ninguna de las muchas tropelías que han cometido los funcionarios de este gobierno ha sido castigada y a él mismo le han faltado los suficientes pantalones para hacer un ataque frontal ahí, donde hay pus? Y Daniel, ¿de dónde se va a sacar la honradez si jamás mostró el menor asomo de asco por la piñata, y todavía no se le ocurre devolver la casa ajena que ocupa? Al contrario, se le ve venir con toda su tropa, garrote en mano, listo para aporrear otra vez la piñata. ¡Y olvídense que ahora van a bailar sólo la última pieza! No, la fiesta va a comenzar tan pronto pongan los pies en Casa Presidencial.

2. Estado de Derecho. El país está tan mal, debido, en gran parte, a que se han instituido dos tipos de justicia: la liberal y la sandinista. Usted será absuelto o condenado, dependiendo en manos de quién haya caído, y si sirve o perjudica a la causa del partido. Cambiar eso, implicaría destituir a los actuales magistrados de la Corte y del Consejo Supremo Electoral, y empezar a elegir los jueces por criterios técnicos y no políticos. ¿Ustedes creen que el PLC o el FSLN estarían interesados en una idea como ésa?

3. Austeridad. ¿Qué austeridad puede asegurar don Enrique Bolaños, si ni ahora que está en campaña –se supone fuera del poder– puede criticar la repartición salarial con cuchara grande que hacen los altos funcionarios? Mucho menos que lo haga Ortega, que deberá pagar tantos favores a quienes “les cuesta la causa”.

El convertido Guadamuz
El otro día vi en la televisión a don Carlos Guadamuz sumamente indignado por la burla que hizo un simpatizante sandinista de los símbolos religiosos que usa el cardenal Obando… Uno se queda con la boca abierta, no porque un ciudadano católico proteste, que tiene todo su derecho, sino porque ese ciudadano sea don Carlos Guadamuz… O será que fui yo el que soñó hace unos años que Guadamuz arremetía contra la figura del Cardenal, y las cosas llegaron hasta tal punto, que el Cardenal tuvo que decir que perdonaba las ofensas de Guadamuz, porque creía que no había quedado muy bien de la cabeza a consecuencia de los garrotazos que recibió de la guardia de Somoza cuando intentó secuestrar un avión y fue desarmado por una azafata. ¿Fue que lo soñé, verdad?

El buen presidente
Para no parecer que se están yendo y viniendo a cada rato, el discurso de los arrepentidos del Frente Sandinista ha quedado en decir que Daniel Ortega sería el mejor presidente que le puede tocar a Nicaragua porque no cometería los mismos errores del pasado. Desde esa lógica, lo que más le convendría a Nicaragua es la reelección de Arnoldo Alemán, que tiene errores para exportar… y fresquecitos.  

Editorial
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