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La Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua son los brazos coercitivos del Estado. Pero los uniformados nicaragüenses han ido mejorando un poco.
Dando el beneficio de la duda en el sentido de que han cambiado por el bien del país y la institucionalidad, el Presidente de la República, doctor Arnoldo Alemán Lacayo, previo aporte del actual director de la Policía Nacional, Franco Montealegre, debe elegir como nuevo Jefe de la Policía al que tenga mejor resultado en su trabajo.
Para este puesto los candidatos son los comisionados generales Eduardo Cuadra Ferrey, Edwin Cordero Ardila, Eva Sacasa Gurdián y Christian Munguía, todos de reconocida trayectoria.
El Presidente debe tomar en cuenta para la elección del nuevo jefe policial, la antigüedad en la institución, en el grado y en el cargo, así como las relaciones nacionales e internacionales en aras del proceso de institucionalización que se inició en 1992.
Con parámetros prácticos, objetivos y con base en la ley, el Presidente debe elegir a quien más le convenga al país, y dejar a un lado posiciones personales que jamás han contribuido al desarrollo de la nación. Los tiempos cambian y las personas también, y el Presidente tiene que marcar la diferencia respecto de quienes han nombrado en otros tiempos en cargos públicos a personas de su confianza, por parentesco, amistad u otros intereses.
La Policía Nacional tiene muchas tareas en la modernidad: luchar contra el narcotráfico, lavado de dinero, bandas internacionales, delincuencia en la ciudad y el campo, etc.
Finalmente, quien decida el Presidente que sea el nuevo director de la Policía, tendrá muchos retos tanto a lo interno de la institución, como fuera de ella.
Para dar un buen ejemplo a los nicaragüenses, el nuevo jefe policial debe comenzar por casa. Tiene que enfrentar la corrupción directa e institucionalizada en la Policía, así como los actos deleznables en la administración y en la parte operativa, tiene que detectar y erradicar los factores facilitadores de la corrupción y formar verdaderos oficiales que velen por la seguridad de los ciudadanos.
Cualquiera de los cuatro comisionados generales puede ser director de la institución, pero el punto es que no todas las personas son iguales en la vida ni obtienen los mismos niveles de rendimiento en sus funciones, ni tienen la misma capacidad, disponibilidad y profesionalismo para trabajar en aras del bienestar común. El presidente Alemán debe tomar muy en cuenta estos elementos, además de la norma.
Cada día Nicaragua merece algo o alguien mejor que haga más y mejores cosas que los anteriores en sus cargos, quienes muchas veces dejan de hacer mucho por comodismo. Nicaragua necesita un buen director de la Policía, que investigue, que luche con sus oficiales contra el crimen, que combata la corrupción, que no sea timorato, que no vaya a descansar los fines de semana mientras el país arde, y que sea profesional e independiente en el desempeño de sus funciones.