Aborto y salud mental

Antonio Lourenco

El aborto inducido o provocado, se ha practicando probablemente desde que la humanidad existe. No conozco referencias científicamente probadas de esta clase de aborto en otras especies animales. ¿Tiene algún significado especial que sólo la especie humana la practique? ¿Será una manifestación más de su condición, cómo hacer la guerra, hacer el amor en una cama o una hamaca, casarse por la Iglesia o por lo Civil o ambos, ir a la escuela, al trabajo? De cualquier modo la tendencia en la mayoría de las sociedades era prohibir, penalizar y considerar el aborto como un acto amoral. La despenalización del aborto es de hechura reciente en nuestra cultura occidental, bajo leyes con menos de 30 años de vigencia.

Notoriamente las tradiciones que prevalecían en nuestra sociedad han ido perdiendo fuerza y nuevas leyes han surgido con nuevas costumbres y escalas de valores. La humanidad ha dejado de evolucionar gradualmente y cedió el paso a cambios bruscos en las costumbres y relaciones entre sus miembros. Estos cambios han venido sucediendo vertiginosamente, fruto de revoluciones en todos los dominios, de tal forma que lo que antes era malo y prohibido ahora es visto como bueno y es autorizado.

Una de las primeras justificaciones para legalizar el aborto era la situación de vida o muerte de la embarazada: si no se podía salvar a la madre y al feto, el derecho de la madre a la vida prevalecía (algunas madres heroicas ofrecieron sus vidas para salvar la del hijo). Después vinieron las alegaciones de salud mental para autorizar el aborto, partiendo de la idea que un embarazo no deseado ponía en peligro la salud mental de la madre o agravaría una condición mental ya existente. El “aborto terapéutico” dio rápidamente paso al “aborto por decisión” de la embarazada, conocido como despenalización del aborto. Como todo cambio en las costumbres hecho a prisa, el aborto no resistió la regla del tiempo y sus efectos sobre la salud mental de las madres fueron prontamente conocidos y estudiados, no obstante la negación inducida por los poderosos grupos pro-aborto. Pronto se volvió evidente que el motivo racional de la salud mental en peligro para justificar el aborto “terapéutico” no tiene validez y es más bien un motivo irracional. Los que tengan la oportunidad de leer el libro del doctor J.C. Willke “Aborto, Preguntas y Respuestas” en las páginas de Internet “Aborto y salud mental”, “Psiquiatría y aborto”, se encontrarán con la gran sorpresa que:

1. Las mujeres que padecen alguna dolencia mental tienen marcada tendencia a mejorar a medida que el embarazo avanza.

2. Las mujeres que abortan padeciendo algún trastorno mental tienen marcada tendencia a agravarse y responden menos a los tratamientos.

3. Hay menos trastornos mentales en mujeres que completaron sus embarazos que en mujeres que abortaron.

Esto se explica porque tanto un aborto, como una nueva vida, son para siempre. Como profesional con cerca de 40 años de práctica, quiero confirmar lo que muchos otros colegas y grupos de estudios han demostrado reiteradamente y que nos puede ayudar a reflexionar:

1.- Cualquier aborto acarrea consecuencias nefastas y alto riesgo para la salud mental de la mujer.

2.- Cuando el nuevo ser se desarrolla en el útero materno, también crece y se desarrolla en la mujer el sentido de responsabilidad y el amor. La regla indica que un embarazo no deseado se transforma en un embarazo aceptado y en un bebé deseado y querido.

* Psiquiatra, catedrático de Ave María College.  

Editorial
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