Tünnermann, ¿suma o resta?

Jorge [email protected]

Cuando un partido político escoge un candidato a la vicepresidencia de la República, lo hace pensando en que esa persona fortalecerá su fórmula presidencial. Espera, en otras palabras, que le atraerá votos. Es de suponer, entonces, que el Partido Conservador escogió al Dr. Carlos Tünnermann Bernheim para que le ayude a su candidato a la presidencia, el Dr. Noel Vidaurre, a conquistar votos para alcanzar el poder político en las elecciones de noviembre.

En consecuencia, la pregunta que corresponde hacer es: ¿Hizo el Partido Conservador una buena escogencia o no? Para algunos analistas políticos el PC hizo una jugada magistral, porque así convirtió su casilla en una verdadera “tercera vía”, al incluir en ella a representantes de todo el espectro político. Ya contaban –dicen ellos– con un representante del liberalismo en la persona del Dr. José Antonio Alvarado, y ahora, con la integración del Dr. Tünnermann, cuentan con un representante del sandinismo, queriendo decir, obviamente, que Alvarado le ayudará al PC a conquistar votos liberales, y que Tünnermann le atraerá votos sandinistas. ¿Pero es eso cierto?

Ya vimos que mientras Alvarado fue el compañero de fórmula no oficial de Vidaurre, el PC no logró una intención de votos superior al 14 por ciento, porcentaje igual al que el partido verde obtuvo a nivel nacional en las elecciones edilicias del año pasado. Eso sugiere que Alvarado no le sumaba votos al PC. ¿Y Tünnermann sí lo hará? A ciencia cierta, solamente el tiempo lo dirá, pero veamos qué posibilidades tiene de lograrlo.

El señor Tünnermann Bernheim proviene de las filas del sandinismo. Fue Ministro de Educación entre 1979 y 1984, año en el que fue enviado a representar al gobierno rojinegro a la Embajada de Nicaragua en Washington, puesto que ocupó hasta 1988, cuando el gobierno estadounidense lo declaró persona non grata en correspondencia a la expulsión que hizo antes el gobierno sandinista del embajador estadounidense, Richard Melton. Regresó a Nicaragua y continuó apoyando al Frente Sandinista. Finalmente, renunció a ese partido en 1990, pero sólo después que el FSLN perdiera las elecciones. En resumen, por toda una década fue un colaborador de tiempo completo y de alto nivel del gobierno más opresor que ha tenido Nicaragua en toda su historia.

Desde el Ministerio de Educación, y con la colaboración de asesores cubanos, presidió la elaboración y publicación de los famosos libros para la educación infantil conocidos como “Los Carlitos”, que eran unos verdaderos manuales de indoctrinación política. Como embajador en Washington defendió apasionadamente al régimen sandinista. La Embajada en los Estados Unidos era, y es, la embajada más importante para cualquier país latinoamericano, y, por consiguiente, la persona que se nombra para ser embajador tiene que estar plenamente identificada con la ideología y las políticas del gobierno que lo nombra. Para Don Daniel Ortega y el sandinismo, esa persona fue el Dr. Carlos Tünnermann. Pero el poder rojinegro se desmoronó bajo una montaña de votos en 1990, y el Dr. Tünnermann consideró que ya no convenía seguir en ese partido y abandonó el barco.

En los noventa se incorporó a instituciones cívicas como Ética y Transparencia, desde donde recientemente saltó a ocupar la candidatura a la vicepresidencia del Partido Conservador. La pregunta formulada atrás permanece: ¿Le traerá votos al partido verde? Creo que sí puede atraerle algunos que provendrán principalmente del campo intelectual de izquierda, pero ésos son muy pocos. Lo que aparentemente no calcularon los conservadores es que la presencia dentro de su partido de una persona con un currículo sandinista tan destacado como el del señor Tünnermann, podría más bien hacerle perder muchos más votos de los que puede atraer, porque no cabe duda que la totalidad de la gente que simpatiza con el conservatismo son personas que no aprueban las políticas de la década sandinista, de las que Tünnermann fue un ardiente constructor y defensor.

En una entrevista televisiva la semana pasada, el Dr. Tünnermann dijo que él renunció al Frente Sandinista cuando vio que traicionaron los principios de la revolución. ¿Qué es lo que nos quiere decir el señor Tünnermann? ¿Que necesitó 10 años y la pérdida del poder para darse cuenta de que ya no debía de estar dentro del sandinismo? ¿Es que en esos 10 años no se dio cuenta de toda la opresión, miseria, tristeza y muerte que le causó a Nicaragua el partido del cual él era un fiel servidor y un alto representante ante la nación más poderosa de la tierra? Los conservadores tienen la palabra.

El autor es miembro del Consejo Editorial de La Prensa y catedrático de la UTM  

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