Mario Quintana F.
Nuevamente se celebra este 29 de junio, el Día del Maestro y la Maestra Nicaragüense, y habrá reconocimientos de sobra merecidos, y nuevas promesas y ofrecimientos, pero la vida seguirá siendo igual para el magisterio, a menos que las autoridades del gobierno de turno se comprometan y hagan promesas, sino que tomen las siguientes decisiones:
1.— El Presidente de la República, los ministros que integran el gabinete económico, los diputados actuales:
Que incrementen el salario del magisterio en un porcentaje no menor del 25%.
Que dejen garantizado en el Presupuesto de la República del próximo año, un incremento del salario del magisterio, con un porcentaje no menor del 50%.
Que aprueben en los próximos tres meses, la Ley General de Educación y las reformas a la Ley de Carrera Docente y a partir de ellas se garantice su formación y capacitación conforme las necesidades del desarrollo, la estabilidad laboral del magisterio conforme su experiencia, capacidades y desempeño, y su participación real en el proceso de reformas educativas.
2.— Las autoridades de educación en los diferentes niveles educativos:
Que aprueben políticas y acciones prácticas ya, a fin de garantizar los espacios para la participación del magisterio, de sus representantes, en la toma de decisiones para la formulación de las políticas y planes de educación, su ejecución, seguimiento, evaluación y retroalimentación permanente.
3.— Los partidos políticos y todos los candidatos:
Que se comprometan en sus programas de gobierno y después cumplan con el compromiso:
a.— De incrementar el salario del magisterio en el porcentaje que sea necesario, de manera que en un período no mayor de cinco años, el salario del magisterio nicaragüense sea como mínimo el promedio del salario del magisterio del resto de países de Centroamérica.
b.— Elaborar y aplicar políticas efectivas para la dignificación del magisterio: mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, atención médica, viviendas y jubilación dignas; posibilidades reales para continuar con su capacitación y formación, bibliografía, seguridad social.
4.— Los dirigentes sindicales del magisterio:
Que el discurso de la importancia de la unidad del magisterio dé paso a las acciones para esa unidad. Que se abandonen prácticas del interés individual y de grupos y forjen con hechos, la unidad en la acción del magisterio.
Que escojan entre ser dirigentes de partidos políticos y/o candidatos a cargos públicos o dirigentes magisteriales. A la fecha estos intereses han sido incompatibles y han comprometido los intereses del gremio, la unidad del mismo, aunque los interesados defiendan lo contrario.
De todas maneras, el magisterio mismo tiene en sus manos forjar su propio destino. Su unidad desde el centro de estudio, el municipio, el departamento y a nivel nacional es la mejor garantía de mejores condiciones de trabajo y de vida, de su propia dignificación y de su aporte el mejoramiento de la educación nacional.
* El autor es maestro.