El Día del Maestro

José Antonio Poveda Salvatierra

El maestro nicaragüense representa el símbolo de los mejores aportes del saber, del descubrir y del crear. En ellos se resumen las creencias más nobles del que busca, del que enseña, del que trasciende. Hombres y mujeres dedicados a formar generaciones y a fortalecer el espíritu y los valores morales, y son los que, como ellos y ellas no atesoran para sí, sino para los demás.

Por eso, en las personas que ejercen el magisterio, también se honra a todos los que dedican su energía y talento a fortalecer la energía y el talento de sus discípulos. Esta es la misión del maestro, ésta su vocación, y su virtud.

El espíritu universal de la cultura tiene sede y foro también en nuestro magisterio. No nos es ajeno cuanto ocurre allende nuestras fronteras, como no somos ajenos en la realidad cultural de otras latitudes. Nos nutrimos de tradiciones propias y exploramos con curiosidad y provecho de las ajenas, participamos en y de la cultura universal, porque ésta no es privilegio exclusivo ni excluyente, sino patrimonio de los hombres y de los pueblos. En rigor en la búsqueda y en la difusión del conocimiento y de los valores culturales, concierta el esfuerzo de los que en ella trabajamos. Así la institución magisterial se vigoriza y mantiene un firme derrotero de superación, sin caer en desviaciones que pretenden imponérselas desde afuera y que habrían de desvirtuar su cometido. Ser comunicadores le permite proyectarse en la sociedad, e influir críticamente en su entorno.

En el magisterio, más que en cualquiera otra institución social, está la memoria y el futuro de los pueblos. Le corresponde la doble función de preservar los valores culturales que se han sucedido en diversos momentos, y de alentar el surgimiento vigoroso de otros nuevos.

El acelerado avance tecnológico y la velocidad con que las innovaciones trascienden los diversos ámbitos de la vida, exigen al maestro de nuestro país, renueve de continuo sus conocimientos y competencias, para responder a los requerimientos cambiantes de la vida, en lo social, económico y laboral. El acceso, el uso y el aprovechamiento de información de diversos tipos, se perfila como uno de los factores decisivos para el éxito personal, profesional y familiar de los individuos y de los pueblos.

La función que cumplen los maestros es fundamental en los procesos educativos. Su preparación y actualización permanentes deben considerarse como una constante que aliente y dé sustentabilidad a los avances en el ámbito educativo y también requieren de una remuneración decorosa, planes de jubilación acorde con sus necesidades económicas, planes recreativos, de créditos, exoneraciones de pagos de impuestos en su casa de habitación, en fin todo lo que ha sido planteamiento concreto, para dignificar la función del maestro en todos sus niveles.

El autor es Vicedecano Facultad de Derecho

UNAN-León.  

Editorial
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