AFP
WASHINGTON.— La primera cumbre entre los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de Rusia, Vladimir Putin, fue calificada como un éxito por los analistas, pese a que numerosos problemas siguen afectando las relaciones entre los dos países.
La reunión de dos horas en Eslovenia permitió también continuar con la tradición de grandes encuentros entre los anfitriones del Kremlin y la Casa Blanca.
“Los rusos y Putin están más que interesados en que aún se los reconozca como una superpotencia” a pesar de la decadencia de Moscú en la escena internacional, subrayó Helmut Sonnenfeldt, especialista en relaciones internacionales en el Instituto Brookings de Washington.
La reunión en Eslovenia celebrada luego de su primera gira por Europa occidental, contribuyó a corregir la imagen de novicio del mandatario estadounidense sobre la escena internacional.
“Para Bush, esta reunión también era importante para demostrar que es capaz de negociar con Putin sin buscar la confrontación”, subrayó Sonnenfeldt, ex especialista sobre la URSS en el Departamento de Estado y consejero del presidente Richard Nixon.
Al regresar a la Casa Blanca, el presidente Bush aseguró el lunes ante la prensa que sus reuniones con Putin habían sido “positivas”, y que el presidente ruso “había señalado que podemos tener relaciones francas y honestas”.
El cotidiano New York Times destacó también en su editorial del lunes el “inicio prometedor” de las relaciones entre la Casa Blanca y el Kremlin.
La calidad de las relaciones entre el ex gobernador de Texas, neófito sobre la escena internacional, y el ex responsable de la KGB “sobrepasó las expectativas más optimistas”, se congratuló el periódico neoyorkino.
El impacto de esta primera reunión, en la que se trataron los temas que separan a ambos países, es aún incierto, particularmente en lo relativo al proyecto estadounidense de un escudo antimisiles mal visto por Moscú.
La cumbre conducirá “a un diálogo más profundo” sobre este tema entre los dos países, pero “aún queda por averiguar si eso va a permitir mejorar las cosas y aportar respuestas”, señaló Sonnenfeldt.
“La dificultad de los problemas que pueden potencialmente dividir Estados Unidos y Rusia en los próximos cuatro años, no debe ser subestimada en absoluto”, subrayó el New York Times.
El demócrata Joseph Biden, que dirige la comisión de Relaciones Extranjeras del Senado estadounidense, consideró que Putin quiere “un pacto como el de Fausto: Moscú le pone una sordina a la retórica sobre los desacuerdos en materia de política exterior siempre que nosotros lo hagamos sobre la represión de la libertad de prensa y las prácticas antidemocráticas en Rusia”.