José Antonio Poveda Salvatierra*
Uno de los cambios que la región centroamericana está experimentando es el mejoramiento de la competitividad de las empresas, mediante el fomento de la exportación de productos de alto valor agregado, lo que significa promover un movimiento en la industria hacia la política de la gestión total de la calidad. Para esto es necesario que la región capacite personal que pueda diseñar, y poner en marcha los sistemas de gestión de la calidad.
El primer paso para controlar u optar por un cambio dentro de una empresa consiste en determinar el estado de la misma. El procedimiento normal es examinar el modelo de la empresa usando lo que se denomina diagnóstico que es un proceso que analiza el estado de la empresa, cómo se maneja, qué hace y cómo lo hace. Independientemente de su tamaño y de la actividad que realice, toda empresa opera con un modelo, ya sea que esté explícito y documentado o que el responsable, propietario o administrador lo practique de manera habitual.
La evolución empresarial, desde la etapa artesanal hasta los grandes consorcios, ha dejado una escuela sobre cómo encauzar los cambios provocados por el aumento de la producción y la innovación tecnológica. Una manifestación impactante de esta evolución, por su importancia es el empleo de la estrategia y cómo se observa, la metodología es fundamental para acoplar lo preceptuado en las normas ISO 9000, 9001 y las otras normas, con los modelos de la empresa; sólo significa que en el ejercicio de la auditoría los modelos son el marco de referencia.
En la política de la calidad se debe definir y documentar el compromiso, los objetivos y metas con respecto a la calidad, asegurándose que todos los involucrados la comprendan correctamente y se implemente en todos los niveles de la organización de una forma coordinada. Una buena política de la calidad:
* Debe definir el perfil del producto ofrecido por la empresa.
* Identificar el segmento del mercado (o clientela) al que se dirige la empresa.
* Indicar los procedimientos de la gestión relativa a la calidad.
* Incluir la participación del personal en el proceso.
* Reconocer que se trabaja de conformidad con los requisitos legales, ambientales y de seguridad vigente.
No obstante, los requisitos para la calidad de un producto pueden satisfacer solamente si se dispone de personal competente, que tenga la capacidad suficiente y pueda describir, medir y dominar su proceso.
Dicho personal debe estar capacitado tanto desde el punto de vista técnico (de tal forma que puedan desempeñar sin tropiezo sus funciones primordiales para cumplir con los requisitos preestablecidos) como desde el punto de vista del aseguramiento de la calidad (si sus funciones influyen en la calidad), empezando por los conceptos, de la estructura de un sistema de la calidad, la política de la calidad de la empresa hasta la forma de documentar y aplicar el sistema de la calidad.
La responsabilidad de identificar las necesidades, de planificar un programa de capacitación para el personal de los distintos niveles de la empresa, y de mantener registros de las capacitaciones, recaen sobre una o varias personas de acuerdo al tamaño de la empresa.
Mientras que las empresas grandes pueden apoyarse en la unidad de desarrollo del personal del departamento de recursos humano, dicha función la ejerce el jefe de personal en las empresas pequeñas y medianas. Especial atención se le debe presentar a los enfoques de la capacitación de mandos medios y del nivel operativo, puesto que las necesidades de la capacitación de un técnico no serán las mismas que las de un supervisor o bien de ingenieros o de administradores.
La revolución tecnológica y la dinámica de los procesos de integración en el comercio internacional y en las transacciones financieras internacionales han transformado profundamente la economía mundial. La globalización nos ha enfrentado a nuevos desafíos y ofrecido fantásticas oportunidades. Sin embargo, el proceso de globalización no es equilibrado. Por esta razón, la comunidad de Estados debe emprender todos los esfuerzos posibles para hacer de la globalización un sinónimo de desarrollo positivo para todos los pueblos, respetando su identidad nacional.
Los fundamentos del orden social que se dibujan en el horizonte tienen su fundamento en el conocimiento, capacitación y actualización de conocimientos. Sin embargo, no es ningún fenómeno nuevo el hecho de que nos encontremos frente a un rápido cambio social. También en el pasado ha habido frecuentes épocas de rápidas transformaciones sociales. Nuevos son más bien el valor y el motor de los cambios sociales, económicos y culturales. Si el saber se considera no sólo una característica constitutiva de la economía moderna, sino que se convierte en su totalidad en principio de organización de la sociedad. Y esto quiere decir que nosotros los nicaragüenses organizamos nuestra realidad nacional basados en nuestro saber, experiencia, conocimiento y los fracasos que hemos tenido, como lecciones para el futuro.
Nos encontramos frente a un profundo cambio estructural, que está caracterizado principalmente por dos factores: la globalización y la revolución de las tecnologías de información. Las consecuencias lógicas son nuevas formas de la organización del trabajo, un creciente sector de servicio, competencia internacional y el surgimiento de un mercado laboral global. No obstante, esto significa también que la profesión aprendida ya no es garantía de un puesto de trabajo de por vida. Para el individuo, esto implica que debe estar dispuesto a calificarse y a perfeccionarse profesionalmente de forma permanente. La persona tiene que desarrollar capacidades que le permitan abordar rápidamente las nuevas situaciones y exigencias. Además del conocimiento de idiomas extranjeros, se trata sobre todo lo de los así llamados “soft skills”, es decir, flexibilidad, capacidad de trabajo en equipo, independencia, capacidad de resolver problemas, alta capacidad de trabajo, movilidad y competencia culturales e interculturales.
*Vicedecano Facultad de Derecho, UNAN-León