Supongamos que tú y tu novio se encuentran a gusto juntos, tienen intereses en común y se atraen mutuamente. Pero la relación termina de repente en un estallido de cólera o se disuelve en un mar de lágrimas.
En su libro “La química del amor”, el doctor Michael Liebowitz señala que muchas veces el amor puede ser causa de euforia o sensación de felicidad similar a la producida por una droga potente. Pero como en el caso de una droga, si el amor muere, puede dejar terribles síntomas de abstinencia. Y las reacciones serán las mismas, sea que se trate de un simple encaprichamiento o de un amor verdadero. “En ambos casos surgen sensaciones eufóricas; pero, si la relación termina, el resultado es angustia y depresión”.
Los sentimientos de rechazo, dolor y tal vez, agravio como resultado de un noviazgo roto, puede afectar la manera de ver el futuro. “Una joven que se siente herida, porque la dejaron plantada, puede que después sólo se limite a decir: ¡Hola!, ¿qué tal? Y no permite que ningún joven se le acerque”. Mientras más profundos sean los sentimientos envueltos en cierta relación amorosa, mayor será el dolor si se disuelve.
El hecho de que no fueras la persona “idónea” a los ojos de una persona no significa que no puedas serlo a los ojos de otra.
Trata de considerar objetivamente la relación que acaba de terminar. Puede que el rompimiento haya puesto de relieve aspectos negativos de la otra persona: inmadurez emocional, indecisión, inflexibilidad, intolerancia y falta de consideración por tus sentimientos.
Es posible que de vez en cuando te atormenten la soledad o los recuerdos románticos pero trata de liberar tus sentimientos y lo más importante, no te aísles. El haber amado sin que te correspondieran tal vez te haga tener más cautela en otro noviazgo.