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Los países y organismos que cooperan con Centroamérica están preocupados por la forma en que se trata de contener la emigración de los países con economías más críticas, como Nicaragua de donde al menos medio millón de ciudadanos se ha ido hacia la vecina Costa Rica, para trabajar y ayudarle a sobrevivir a los familiares que dejan en su tierra natal.
Pero la única muralla que puede contener esa migración constante de nicaragüenses, es la expansión de actividades económicas que generen mucho empleo, una condición que Nicaragua sólo puede conseguir a largo plazo, porque el aprovechamiento favorable del potencial de un país depende, además de la inversión nacional y extranjera, del nivel de educación de su población.
En distintas ocasiones he oído a especialistas asegurando que Nicaragua tiene más recursos naturales que Costa Rica y que, por tanto, puede levantar su economía con éxito, sobre todo por la vía del turismo como bien lo han hecho los costarricenses. Lo veo acertado, pero tenemos que actuar bajo dos criterios importantes, para lograrlo: Invertir más en educación con calidad y hacer proyecciones de largo plazo.
Una oficial de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Linda Eriksson, dice que es incorrecto que un sector de la cooperación internacional apoye la inserción social de nicaragüenses en Costa Rica, porque lo fundamental es frenar la migración atacando la pobreza que agobia a Nicaragua.
Es razonable que se rebata el problema por la raíz, para terminar con él algún día, aunque considero válido apoyar también a quienes ya se fueron y rehacen su vida en Costa Rica u otro país, porque la emigración que podríamos frenar es la de las futuras generaciones, la de los niños y jóvenes que hoy estudian y aspiran a tener un oficio, profesión o al menos un trabajo digno que les permita vivir en su país sin la angustia de no saber si tendrán qué comer mañana.
Cualquier rumbo que tome la economía del país, buscando crecer, necesitará del trabajo calificado de esas nuevas generaciones de nicaragüenses, porque las actividades más rentables ahora son las que agregan mayor valor a la materia prima, o los servicios de competencia internacional como el turismo. Entonces, a pesar de múltiples recursos naturales, si carecemos de suficientes trabajadores especializados el avance será lento.
Sabemos que la principal brecha del mercado laboral es la baja escolaridad de la fuerza de trabajo y en esas circunstancias pocos sectores económicos tienen la capacidad de crear buenas fuentes de empleo. La atención a turistas, por ejemplo, requiere de buena preparación y los empresarios solicitan entrenamiento para meseros, guías y otros puestos, porque es difícil conseguir suficiente personal idóneo.
Los nicaragüenses migrantes también aportan para que las nuevas generaciones tengan un futuro distinto, porque sus remesas de dinero sirven para que hijos y hasta nietos se alimenten y estudien.