Martha Villanueva
Hoy, después de casi tres décadas que apareció la epidemia del VIH/SIDA, y que se encuentra entre nosotros y a pesar de las campañas, del sinnúmero de folletos informativos, de muchas charlas, encuentros nacionales e internacionales, de muchos adelantos médicos, de muchas pruebas de medicamentos para mejorar las condiciones de vida y alargar la vida de los que conviven con el VIH/SIDA.
Todo esto aún es insuficiente, seguimos enfrentando un mayor reto cada día, sobre todo en países como el nuestro en vías de desarrollo. Los gobiernos se muestran todavía como que la epidemia sólo está en la mente de algunos organismos que quieren obtener fondos a través de esa vía.
Hay sectores de la sociedad que piensan de esa manera que su familia como tal no está expuesta a adquirir la enfermedad, que conocen tan bien a los miembros de su familia y que ellos no tienen prácticas de riesgos y prefieren ignorar la situación real candente que se vive tanto en el ámbito interno en el país como fuera del nuestro.
Será necesario pasar a actividades más concretas como es tomar las calles, pedir que puedan donar los medicamentos a las personas que ya conviven con el virus. Será necesario tal vez hacerlo casa por casa como cuando los políticos quieren el voto en período de elecciones.
Será necesario involucrar más a la juventud en las campañas de prevención, a las personas que ya están enfermas y se unan a la gran batalla, que se envuelvan más en la ardua lucha que la sociedad oiga y entienda que sin la participación de todos no podremos detener la epidemia.
Que día a día de acuerdo a las estadísticas del Minsa del último trimestre por cada mes hay 10 personas que han adquirido el virus.
O tal vez esperamos a que ocurran más casos de jóvenes que mueran. De acuerdo a las noticias, meses atrás, señalaban el hecho de que existía la posibilidad de que nuestro país pudiera fabricar los medicamentos a bajo costo que existen condiciones para ello en la industria farmacéutica de Nicaragua, pero que el Gobierno omitió opinar al respecto. O porque tal vez la prioridad no es ésa en este momento como es dar respuesta a esa necesidad urgente de obtener los medicamentos a bajo costo.
Pero lo más importante es estar alerta y aunque en ocasiones sintamos que nuestros esfuerzos no sean muchos, estamos ahí aportando con nuestras charlas, con nuestros folletos etc., aunque nos embargue la desilusión y el desánimo hay que continuar batallando día a día con los recursos que se tengan.
Se trata de que juntos encontremos e inventemos nuevos métodos, nuevas formas de participación. No hay que perder de vista que la pandemia avanza y que debemos de hacer hincapié a las autoridades del Gobierno y a las autoridades religiosas todos los días a cada momento. Que por esta pandemia no vamos a perder nuestra juventud. Que vamos a asegurar el futuro de las nuevas generaciones.
Que nuestra responsabilidad es con los jóvenes y para los jóvenes, que si no lo hacemos nosotros la historia nos lo demandará.
Coordinadora del CEDOC
Fundación Xochiquetzal